icen los comerciantes ourensanos que una de las cosas en las que más se nota la crisis es que la gente mira mucho más que hace unos años a la hora de comprar. Y no es que miren el escaparate para elegir modelo. Lo que más miran son las etiquetas. Medio en broma, me comentaba hace unas semanas una dependienta que habían tenido que repasar a boli el precio de alguna prenda a la que se le había desdibujado el importe a base de manosearlo. Bromas aparte, esa es la realidad. Todos medimos mucho más a la hora de hacer compras. Todos menos aquellos que gastan dinero que no es suyo. El precio que hemos pagado los ourensanos por los alcornoques del Montealegre me ha dejado de piedra. Nada menos que 80.000 euros para pagar 620 árboles. O lo que es lo mismo, 129 euros por planta de un árbol que no es una especie rara ni difícil de encontrar en los viveros. El alcornoque mediterráneo, o quercus suber, es endémico de varios países europeos (España, Portugal, Francia, Italia y Túnez), además de Argelia y Marruecos en el norte de África, y se pueden encontrar hasta por Internet desde 10 euros hasta 59 en los casos de plantas de 1,75 centímetros. El precio es puesto en casa con contenedor de 7 litros, pero si compramos más de diez, hasta hay descuento. ¿Se le ocurrió al político de turno indagar precios cuando la empresa le ofreció la ganga a 129 euros la pieza? Vergüenza debería darles negar ni un solo euro a nadie aludiendo a la crisis, mientras malgastan con tanta alegría el dinero de todos.