¿Más cerca?

Marta Vázquez Y

OURENSE

o, la verdad, me encuentro mucho más tranquila. Y feliz. Aún no he tenido tiempo de probarlo pero seguro que en cuanto tenga un día libre, allá que voy. Cierto que ha llegado casi 20 años después que a Andalucía, pero tampoco hay que ser puntillosos. Al fin y al cabo, más vale tarde que nunca.

Superagradecidos como estamos al Estado y los partidos políticos que lo representan, de que nos hayan concedido el milagro de la alta velocidad -hasta donde yo sé pagada con los impuestos de todos- ahora solo nos queda subirnos al tren y avanzar por la vía rápida hacia el

futuro. Si es que sabemos por dónde se va, claro.

Ahora que, pensándolo bien, igual tampoco es para echar cohetes. Y es que aunque cada vez estamos más cerca de los coruñeses, seguimos estando igual de lejos de nosotros mismos. Me explico. Las comunicaciones entre la capital, en la que cada vez se concentran más servicios, y villas como Celanova, con más de seis mil habitantes, son tan pobres que a quienes se desplazan a la ciudad para trabajar, ir al especialista o pasar el día, no les queda otra que utilizar ese antiguo medio de transporte que se llama coche propio.

Y es que por mucha marquesina que haya, el transporte metropolitano es otro tipo tren al que, de momento, no hemos podido subirnos. Por cierto, esas personas que el otro día se olvidaron de ir a inaugurar el AVE, seguro que porque tuvieron que asistir a algún velatorio, ¿tienen algo que decir sobre este asunto?