El próximo jueves, con La Voz, una nueva edición de la Guía de Másters de Galicia
n los tiempos que corren, en los que el que no está en el paro tiene un pie rozando, hablar de que en un pueblo puede haber 250 puestos de trabajo es como para que cualquiera empiece a aplaudir. Sobre todo en una provincia donde se escuchan muchos proyectos de cifras astronómicas (Xero en Melón, cárnica en Xinzo, biomasa en O Barco) que se van diluyendo en el tiempo. Todo tiene contrapartidas, y más los que se crearán en O Irixo. Cualquiera que haya visitado Sogama sabe que aquello no es la panacea. Que el modelo está errado. Que la mayoría de la basura se amontona, no se recicla. Que huele. Que huele mucho y desde lejos. Que... que no hay paro.
En Cerceda la gente se empadrona hasta en el palo del gallinero de su tía-abuela. Porque en Cerceda la tasa de paro es irrisoria y tener tarjeta de vecino es tener trabajo. Tampoco es el modelo, porque el Concello adolece de titulados universitarios. Pero, ¿para qué una carrera si los contratos basura para becarios sangran a los de mayor formación? Ese tampoco es el modelo, pero...
Y después están los políticos, siempre con sus guerras. Porque en Cerceda gobierna el PSOE, y no he escuchado al alcalde pedir que la cierren, que se la lleven o que no la quiere. Tampoco he escuchado al PSOE decir que la cierren, que se la lleven o que no la quieren allí. Tampoco he escuchado que ellos fueran a cerrar Sogama cuando gobernaban en la Xunta. De nuevo, tampoco es el modelo.