arde o temprano esto iba a pasar. En una provincia en la que el crecimiento vegetativo se encuentra en números rojos desde hace años, iba a llegar el momento en el que sobrasen casas y faltasen nichos.
Y todo indica que ese momento ha llegado. Cada día surgen noticias en los medios de comunicación de realidades que en los pueblos se sabían desde hace tiempo relativas a la falta de espacio en los camposantos para dar cobijo a los que mueren, que como ya he dicho antes son muchos más que los que nacen, al menos en la provincia de Ourense.
En los últimos años todos hemos visto obras de ampliación de colegios, de edificios públicos, de aceras, de despachos de políticos, de campos de fútbol, etc... Pero, ¿quién ha visto diseñar, licitar o ejecutar los trabajos de ampliación en el cementerio de su pueblo?
La solución al problema no se presenta fácil. Ante el previsible aumento de las listas de espera para conseguir un lugar en ultratumba, cada vez son más los requisitos que ponen los ayuntamientos afectados por el problema. A partir de ahora, el que quiera un nicho que al menos pague impuestos a las arcas del pueblo. Eso sí, los demandantes también buscan alternativas, como irse a cementerios de otras localidades o incluso pedir nichos prestados.
En definitiva, que según nos cuentan la vida se está poniendo más complicada cada día. Pero no se confíen, porque para morir tampoco es que todo sean ventajas.