El PXOM

Rubén Nóvoa L

OURENSE

ejos muy lejos, y creo que cada día más, están los políticos de la realidad y de los problemas que preocupan al ciudadano. Mientras, la crisis ahoga a los contribuyentes y muchas familias están al borde de la pobreza, los ediles ourensanos (la mayoría de ellos con sueldo a tiempo completo por gentileza de sus vecinos) matan el tiempo en el salón de plenos en taparse unos a otros. Tuvo que llegar una formación con aire fresco al salón de plenos (Democracia Ourensana) para ponerlos en un verdadero aprieto y poner de nuevo sobre la mesa la creencia popular, cada vez más extendida, de que «son todos iguales». La joven formación política, más allá de su peculiar y en ocasiones cuestionable estilo, les dejó en evidencia al demostrar con una moción sobre el PXOM del 2003 y su responsabilidad judicial que no todo es lo que parece. Con todo dispuesto para que PSOE y BNG firmaran un acuerdo que llevara a los exediles del PP ante los Tribunales por supuestas ilegalidades, el bipartito dio un volantazo tras años y años de críticas feroces a Cabezas y compañía -a sus ojos parecían los responsables de todos los males de la ciudad- para salvarlos de sentarse en el banquillo de los juzgados. Y mientras, los del PP de ahora regocijándose en sus sillones y hasta permitiéndose el lujo de apoyar la propuesta de Jácome. Como casi siempre, la respuesta a tan extraño comportamiento está en las fuentes populares: «Entre bomberos no nos pisemos la manguera», «Hoy por ti y mañana por mi».