01 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
No se puede, ni aún queriendo, hacerlo peor. Si sorpresa se llevaron el pasado domingo los de A Bela Auria al ver llegar a miles de ciclistas al jardín de O Posío, mayor fue la de los propios deportistas al quedarse a las puertas de terminar la etapa. Seguramente ninguna de las partes hubiera querido el final, pero sí hay algún responsable, que es el que da el permiso y el visto bueno a las actividades y a su desarrollo. Peor, imposible. Hay que ser muy poco astuto e inteligente para conseguir que tras una actividad lúdica y de disfrute de toda la familia ?con sol incluido-, miles de ourensanos se vayan a sus casas cabreados.