Llamaradas

Antonio Nespereira A

OURENSE

rde Galicia, y Ourense particularmente. La provincia se está convirtiendo en una gigantesca pira funeraria sin que esto parezca tener fácil remedio. En la película Quo Vadis Peter Ustinov encarna a un Nerón patético que disfruta viendo como Roma es pasto de las llamas. ¿Está Ourense lleno de nerones que tocan la lira mientras el crepitar del fuego fagocita pinares y carballeiras? Arde Ourense en este atípico octubre, pero otros años ardió en el típico y tópico agosto y hemos pasado página cuando llegaron las primeras lluvias. Este año también: ahora arde y todos (¿todos?) lo lamentan, pero se olvidarán cuando se cuele la primera borrasca por el Atlántico. Ya están saliendo a la palestra algún/a político/a que aprovecha para dar estopa al que está hoy en la Xunta, como si la maldición de los incendios no fuese anterior a todas las xuntas. En las últimas décadas Ourense ardió decenas de veces, pero siempre hay algo que quemar. Y en ello están. En infinidad de territorios agraciados con montes poblados de extraordinarias especies le sacan provecho porque es su banco o caja de ahorros, ahora que se habla tanto de instituciones financieras propias. Aquí no se explota el monte (¿queda alguien en la aldea para limpiarlo, por lo menos?), optamos por el mechero. Algo falla en esta sociedad que se suicida demográficamente, que hiberna todo el año. Y lo que es peor: ¿Estaremos abocados a que el único futuro laboral sea meterse a trabajar en una brigada antiincendios?