Reúne cuadros y esculturas de playa y fondos de la galería
08 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Durante todo el mes de agosto -de lunes a viernes y de seis a nueve de la tarde- Visol nos traslada a la playa en una serie de cuadros, otra serie de grabados y dos esculturas, todo en clave figurativa. Sus autores son todos gallegos menos Adrián Pandolfo, argentino de ascendencia gallega, y Tito Lucaveche, chileno de origen. De entre ellos, más concretamente, tres son ourensanos: Alexandro, Rivada y Vidal Souto. El verano que nos propone Visol es un verano de mar, distinto por tanto al verano de tierra de que nos habla Manuel Machado: «Frutales / cargados. / Dorados / trigales/ Cristales / aumados. / Quemados / jarales / Umbría / sequía , solano / Paleta / completa: / verano». El verano de mar está evocado también, pero contrariamente, por Manuel Machado, en una glosa y partida a un poema de Gerardo Diego: «Que las olas me traigan y las olas me lleven / El mar, el mar y no pensar en nada».
Arte para un verano
Las medusas de Alexandro supone una cierta innovación con respecto a anteriores obras suyas, en su dibujo -es comparativamente más figurativo- y en su paleta de color -se torna menos sombría, con una sinfonía de azul ultramar, blanco y siena-. La vida en la Costa de la Muerte parece influir así en su pintura. Playa, de Rodas de Eligio es la recreación de una playa -de las Cíes- en plenitud de luz y color, otorgada por una pincelada cálidamente matérica. Barrio gótico de Tito Lucaveche refleja un atardecer nocturno callejero de la temporada veraniega en ese emblemático barrio antiguo barcelonés. Lo hace en clave naïf y estableciendo un uso delicado del color y de la ironía. Velero de Lugrís Vadillo está pintado en la clave surrealista de su padre y de él mismo. La vela asciende con una decoración, sumamente bella, de paisajes oníricos. Y -en el fondo- una línea de horizonte marino lejano se inscribe en el cielo. Suma el cuadro una gran belleza.
Dos cuadros contrapuestos bajo los títulos Verano e Invierno de Leandro. Sendas parejas disfrutan de un paisaje veraniego y otro invernal. El artista adopta el tipo de dibujo que corresponde a una ilustración infantil, con gran encanto y ternura.
Áreas próximas por imposición de Guillermo Pedrosa son dos trozos de velas cosidos entre sí, en recuerdo de las velas náuticas.
En La playa de Juan Valcárcel aparece sobre un fondo de cuadro de papel de periódico impreso, encolado, las figuras, abocetadas con un claro primado del color sobre la línea. En La sirena, de Vidal Souto, una sirena espera a un marinero acordeonista que la aborda con su barca. En la composición del lienzo domina la línea de contorno de las figuras sobre el color. Esa línea ondula dinámicamente en la construcción de las formas, muy al estilo del pintor. Quien, por cierto, presenta en contraste a esa clave marinera dos dibujos al pastel sobre papel de tema rural. Una serie de grabados de Adrián Pandolfo siguen la temática marítima. La sirena de Ocaña es una escultura en madera de nogal. Peixe de Rivad, escultura de acero inoxidable.
Arte de siempre
Ofrece esta exposición colectiva otras pinturas, de Karballo, Enrique Ortiz, Sula Repani, y Tachibana. Así como esculturas de Ramón Conde y Luis Cuevas. Por último, hasta quince bocetos sobre papel del Guernica de Picasso en edición facsimilar de la editorial Casariego patrocinada por la Unesco. Su título: «Picasso. Los cuarenta y dos estudios sobre papel para el Guernica».