Cierre consular en Alemania

Luis Gulín

OURENSE

27 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Con tristeza acabo de recibir la noticia del cierre de la oficina consular en mi ciudad natal Hannover (Alemania). Era la crónica de una muerte anunciada a finales de los años noventa cuando la segunda y tercera generación de emigrantes gallegos, muchos de ellos ourensanos, ya se habían integrado perfectamente en la sociedad alemana, una mayoría con pasaporte y nacionalidad del país teutón, por lo que el mantenimiento de las dependencias consulares era, como decía un ex empleado del consulado, un servicio más bien para la tercera edad, en concreto para la legión de los primeros emigrantes.

Gracias a la gestión y el empeño de Pilar Pin Vega, Directora General de Emigración, se mantiene por ahora la oficina de asuntos laborales para ayudar a aquellos emigrantes no duchos en la lengua alemana y entresijos legales germánicos.

El edificio consular, propiedad del Estado español, acogió durante muchos años la Casa de España donde durante más de 15 años muchos hijos de emigrantes, entre ellos el que escribe, tuvieron la oportunidad de formarse en el INBAD (Instituto Nacional de Bachillerato a Distancia), realizar la selectividad en la Universidad de Educación a Distancia (UNED) y tener la oportunidad de conocer por ejemplo a un docente excepcional: el historiador, profesor e investigador Anselmo López Carreira.

Con el cierre de la oficina consular en Hannover vamos a cerrar una etapa de nuestra vida.