Vino y premio

OURENSE

E

sta semana fueron los puntos Parker. La próxima serán los de la cata de la Xunta (que ayer mismo terminó). Hace dos meses fueron los de la asociación de catadores, y hace uno, las medallas de Bruselas. Por citar algunos sin recapitular demasiado. Con los concursos de vinos está pasando como con los festivales de cine o los mercados medievales, que hay uno a poco que des una patada. El nivel de cada uno, ya sería otra cuestión. ¿Y eso es bueno? Yo creo que llega un punto en que no. Porque lo bueno gusta; pero el exceso, como en todo, cansa.

Hemos entrado en una vorágine en la que apenas pasan quince días entre que tal o cual bodega publicita los premios que ha conseguido aquí o allá; o que tal o cual organismo da a conocer los que ha otorgado. Al final hay tantos concursos que no ganar en uno se torna hasta complicado, porque es fácil suponer que resulta imposible que un vino se presente a todos (sobre todo porque en buena parte de ellos la participación no es gratis). Así que el que sea listo (y sepa que su vino no entra en los puntos Parker, por ejemplo) buscará convocatorias en las que su cosecha tenga más cabida. Además, ya se sabe que los mercados piden cosas diferentes, y lo que gusta en Bruselas igual no cuaja en Italia.

Pero en medio queda el consumidor medio, que se puede ver abrumado por tanta pegatina anunciando tal o cual premio. Aunque al final yo creo que es fácil: el vino te gusta o no te gusta, por mucho que un experto te diga lo contrario.