Los vecinos de Piñor recibieron felices al sacerdote Antonio Fernández
04 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.En la espadaña de la iglesia de Carballeda de Piñor se leía: «As túas parroquias están contigo», para recibir así a Antonio Fernández, el joven párroco que vuelve provisionalmente a sus feligreses tras renunciar como edil del PSOE en A Gudiña. El templo estaba repleto. «Hoxe máis que nunca ten ese sentido de reunirse con Deus nunha mesa entre amigos», dijo. «Prometo ante Deus e todos vos que irei velos polas casas nos pobos», añadió. El evangelio del día parecía providencial. San Mateo refleja las palabras de Jesús agradeciendo al Padre que revelara sus cosas a los más sencillos: «Ás veces o máis sinxelo é ó que máis medo lle temos. ¿Que é o máximo que nos manda Xesús? Amarse uns ós outros», dijo el sacerdote predicando desde el pasillo, agarrado al evangeliario y entregado a su pueblo. Tras la misa, pidió un aplauso para sus feligreses. «Que Deus me conceda moitos anos de vida para pagarlles a vostedes como se merecen», manifestó agradecido de compartir con ellos este día y espetó: «Se queredes emoción na vida poñede un Antón».
Sus feligreses estaban satisfechos. Elita Rodríguez, de Coiras: «Estamos felices de que viñera este cura tan especial, amigo dos pobres, dos enfermos, de todos». Sara Fernández, de Devesa: «Que ben que voltou o crego. Xa ve o especial que é».
Acudieron también el alcalde de Piñor, un grupo de vecinos de A Gudiña con el portavoz socialista, como amigo. Modesto Gómez, presidente de la plataforma de apoyo al cura, mostró la felicidad de todos los vecinos y desea que el Obispado suprima el adjetivo «provisional» en la vuelta de Antonio y que le reforme la vivienda y le pague el desplazamiento porque acude desde A Gudiña, cruzando la provincia al no tener casa digna en Piñor. Fue un domingo especial. Antonio, alegre y sencillo, se sintió muy arropado.