Inspecciones

OURENSE

I

nspeccionar. Es lo que han hecho esta semana en los juzgados penales de Ourense dos funcionarios del Consejo General del Poder Judicial. Las sedes están significativamente saturadas así que se trata de buscar los motivos y encontrar las soluciones. Como si no se supieran.

Los juzgados penales llevan años soportando aumentos en la carga de trabajo. Las modificaciones legislativas que comenzaron en el 2007, cuando los excesos de alcohol al volante -por encima de la tasa de 0,60 miligramos- pasaron a considerarse delito, empezaron a multiplicar el número de asuntos a tramitar por los funcionarios, sin que se reforzasen las plantillas. Posteriores novedades legales continuaron en la línea de incrementar trabajo por el mismo precio y así hasta llegar al último, aprobado el pasado diciembre, que ha obligado a revisar centenares de sentencias en ejecución. En todo ese camino, solo se ha concedido un funcionario de refuerzo a los juzgados penales.

Urge, creo yo, inspeccionar menos y actuar más porque si se sigue echando mano del protocolo durante mucho más tiempo, el colapso va a ser inevitable. Y con él llegarán los retrasos y con ellos una justicia menos justa. Lo saben bien los ciudadanos que han visto como sus asuntos estuvieron durante años durmiendo el sueño de los justos hasta que, de pronto, habían prescrito. Bueno, siempre habrá personas a las que la lentitud de la justicia les favorezca. Ya saben a quiénes me refiero.