a mejor demostración es el resultado obtenido por Democracia Ourensana en las elecciones del domingo. Los cambios se consiguen votando y los ourensanos decidieron que ya basta del inmovilismo de los tres dinosaurios de la política. Ahora a Gonzalo Pérez Jácome le queda el reto, no menor, de no defraudar a esos votantes y que su proyecto tenga más recorrido que el de simple anécdota. Sus votos no serán imprescindibles para llevar adelante proyectos municipales, pero será interesante ver su trabajo fiscalizador de la acción de gobierno.
Es posible que algunos de los jóvenes que siguen acampando noche tras noche en la plaza Mayor -precisamente frente al Concello en el que entrará triunfador Jácome el próximo día 11 de junio- hayan decidido votar a Democracia Ourensana por hastío con los partidos tradicionales. El hecho de que su opción haya tenido éxito debería hacerles recuperar algo de confianza en el sistema.
No en vano, en el Reino Unido también eran habituales las protestas contra su ley electoral porque, como aquí, facilita el bipartidismo. Sin embargo, votando hicieron subir con fuerza a un tercer partido que, más allá de otras valoraciones quizás negativas sobre el mismo, forzó ese debate. El pueblo decidió en referendo y, aunque dijo que no, fue un éxito de la democracia. Que nadie olvide que la más que necesaria reforma electoral española tendrá también que votarse por los cauces democráticos reglamentarios.
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