En 1965 Salvador quedó prendado de un Mercedes. Desde el 2005 es suyo
27 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.No se puede negar que Salvador Candedo es un hombre insistente, tenaz e incansable. Con tales características ha escrito su vida profesional al frente de una empresa. Y con insistencia y tenacidad ha conseguido una de las obsesiones de su vida, un Mercedes 300SE que vio por primera vez en 1965. «Yo tenía 19 años y me quedé impresionado por aquel vehículo cuando lo vi en los Cantones de A Coruña», recuerda Salvador, residente en el municipio coruñés de Bergondo.
Y en esas curiosas vueltas que da la vida, esta hizo coincidir en la misma empresa a Salvador con el dueño del mismo coche que le había maravillado años antes. «Era el presidente de la compañía en la que yo trabajaba». De forma reiterada, le pidió que se lo vendiera, pero el propietario no cedía. «A base de insistir, como buen Tauro que soy, me dijo que si algún día se deshacía de él me lo regalaba». Y ese día llegó hace seis años. Antes de disfrutarlo en la carretera, Salvador le dedicó horas a restaurarlo, llegando a enviar los tapizados a una empresa de Barcelona. Salvador sospecha que tiene el único modelo 300SE en activo. «He indagado para ver si había alguno más en España, pero no lo encuentro, algunos me han llegado a ofrecer piezas sueltas de este coche, pero no he dado con vehículos enteros». De este tipo de Mercedes se fabricaron algo menos de siete mil unidades en 1963, y la mayoría acabaron en el mercado de Estados Unidos. Por eso Salvador lo mima como a un hijo. «Si llueve no lo saco, me niego a que se moje, y los paseos no pasan de A Coruña, Ferrol o Betanzos».
Para él no hay mejor marca que Mercedes. Además de la reliquia que conduce casi a diario, tiene un buen ejemplo con un viejo 300D que vendió hace doce años. «Yo ya le había hecho algo más de 700.000 kilómetros, lo vendí en 1999 y el actual dueño sigue a día de hoy muy contento con el coche».