Tomaron entremeses tradicionales con embutidos de Castro Bello, y canapés de diseño preparados por la Escuela de Hostelería de Vilamarín, salpicón de mariscos, cabrito al horno con patatas doradas y ensalada, cañas de la pastelería Cerviño de O Carballiño y bombones helados de la Ibense, regados con los caldos de las bodegas San Clodio y A Portela. Pero lo importante no era el menú. Lo importante es que las cerca de doscientas personas que pagaron 30 euros para degustarlo han contribuido a que Afaor pueda seguir adelante con sus programas de atención a los enfermos de Alzhéimer ourensanos y sus familias. La cena benéfica que ayer se celebró en el Liceo es un balón de oxígeno importantísimo para la entidad, y así lo reseñó su presidenta, Ángeles Blanco Ledo, en las palabras de agradecimiento que dirigió a los participantes. Agradecimiento que también extendió a los colaboradores, tanto en el menú de la cena como en el sorteo de regalos posterior: Carrís Hoteles, Aceites Abril, Hotel Monasterio San Clodio, Restaurante Monterrei y Bodegas Cunqueiro. Y además hubo tiempo para otros reconocimientos, como el que se dedicó a la Xunta, que recibió el premio a la entidad colaboradora este año; o al colectivo de jóvenes vigueses Ollo de Vidro, por su labor concienciadora de la enfermedad en el cortometraje Camiño da memoria. En definitiva, una noche redonda, en la que la cena tenía mucho fundamento solidario.