Gnomeo y Julieta»
Gran Bretaña-EE?UU., 2011. Director: Kelly Asbury. Animación. 84 min.
Romeo y Julieta es, por derecho propio, la historia de amor trágico con más trascendencia desde su escritura hasta nuestros días. Una historia de amor universal y atemporal que ha sufrido mil y una versiones, pero seguro que hasta ahora a nadie se le habría pasado por la cabeza su mutación a, nada más y nada menos, que unos enanos de jardín. La historia de los Capuleto y los Montesco se traslada ahora a dos jardines vecinos, monumentos declarados al kitsch horticultor con sus fuentes, enredaderas, figurillas e incluso una taza de váter (sí, han leído bien) ornamental. Ambos jardines se hallan poblados por los gnomos azules y los gnomos rojos, que arrastran una rivalidad e intolerancia pareja a la de los propios humanos residentes en las viviendas, hasta que, lógicamente, surja el amor entre un azul y una roja.
Kelly Asbury, director de Shrek 2, realiza un filme técnicamente impecable (con mención especial al sonido cerámico que nos transmite la fragilidad de los muñecos, y su miedo a la rotura), pero aún una animación muy lejos de los juguetes de Toy Story, con los que estos enanos solo comparten el hecho de tomar vida a espaldas de unos humanos bastante despistados.
Cierto que el listón en animación está cada vez más alto, pero Gnomeo y Julieta tiene detalles resultones, como sus carreras en cortacésped, una banda sonora a cargo de Elton John (que por alguna razón encaja perfectamente con el barroquismo del jardín), sus referencias cinéfilas, algunos toques de humor y, sobre todo, entretendrá al público infantil con sus muñecos de colores chillones y su final a lo Grease como feliz inversión del clásico, que para eso es una película para niños, y para desgracias ya están los telediarios.