a provincia conserva más de 23.000 trabajadores autónomos, parte de ellos ligados al comercio. Eran más, pero muchos arrojaron la toalla por la crisis. En los dos primeros meses del año, según los colectivos que representan al sector, cincuenta tiendas dijeron «hasta aquí hemos llegado». El paro en el sector servicios (otra vez el comercio, pero también la hostelería) está en más de 14.000 documentos de identidad, con un incremento del 40% desde el 2008. En el casco histórico el silencio se adueña de sus calles y los escaparates la única rebaja que anuncian es la del precio de venta o alquiler del local. En el 2009, según un estudio de la CEO, «la provincia e Ourense perdió el 4,5% de sus establecimientos comerciales». Menos de un 5% de los comerciantes han quedado satisfechos con las ventas en las rebajas de invierno. Con este escenario, el alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez, dijo recientemente que El Corte Inglés (ayer se le dio licencia de obra y ocupación) y Eroski darán a la capital 2.000 puestos de trabajo y se quedó feliz. Ya se sabe que la llegada de más superficies es imparable, que los hábitos de compra han cambiado y que la jungla del consumo meterá al pequeño tendero en arenas movedizas. Pese a ello, ¿no se le ocurriría al regidor mejor argumento que el del empleo en un sector que ha perdido ya más de los 2.000 empleos prometidos? Si no lo tiene, es para preocuparse, como preocupados están los comerciantes.
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