Yque reclamen del gobierno equitativa indemnización por la inversión en las «zonas sin humo». Y que exijan al concello respectivo la colocación de ceniceros en la vía pública. Pero que dejen de dar la murga, que dejen de llorar supuestas y «multimillonarias» pérdidas, que dejen de amenazar con recursos, movilizaciones y connivencias con los más que legítimos «clubes de fumadores». Y a los hechos me remito: Xantar: Salón Galego da Gastronomía, escaparate de la hostelería que cierra cinco días de éxito.
YMás visitantes, más degustaciones, más menús servidos, ergo más negocio. Y a tal evento, al que prometen volver un porcentaje altísimo de forasteros y nativos, asisten fumadores y fumistas, artesanos y artistas, a los que después de una sabrosa y festiva ingesta apetece pitillito o faria, pero se sacuden el vicio.
Y ya está bien de monsergas, que si los humos de la ley antitabaco del Gobierno, que si el partido televisado del domingo, que si la nena no hace pis en la bacinilla, y que dejen de mirarse el ombligo, pues el consumidor no cambia de hábitos si le dan calidad, confort y limpieza, no deserta aunque tenga que fumar de tapadillo, aunque tenga que dar caladas a la sombra o por la fresca.