Divide y vencerás

OURENSE

Ignoro si se debe a un premeditado análisis de un político que pretendía imitar a Napoleón Bonaparte y sus estrategias para acabar con el enemigo. Pero si realmente hay alguien detrás de la división del movimiento vecinal hay que reconocerle su mérito. De un tiempo a esta parte las asociaciones de vecinos se han convertido en un ring de boxeo. En el último año, de la federación que gobierna Manuel Carnero se han fugado diez asociaciones, que se cansaron de perder elecciones y soportar la mano dura del actual presidente. Con su salida parecía que se había instaurado la paz en Limiar. Nada más lejos de la realidad. Poco han tardado en salir nuevos díscolos, que utilizan los mismos argumentos que la vieja tropa que se fue de la federación.

Las enganchadas de unos y otros no tendrían mayor trascendencia de no ser porque se pagan con dinero público, principalmente de la Diputación de Ourense que curiosamente es el principal valedor de un colectivo de la capital cuando su misión, se supone, es velar por los intereses de la provincia. Ese dinero sirve, para otras cosas, para que el actual presidente haga uso y disfrute del teléfono móvil de la federación para rebañar votos en las elecciones. A la espera de lo que dicten las urnas el próximo miércoles parece claro que Limiar se ha convertido en un colectivo en peligro de extinción. O da un giro de 180º o está condenado a desaparecer. Lo primero que tendrán que hacer los que sean elegidos como nuevos dirigentes será abrir las ventanas de su local en la calle Concordia para que se vaya el tufo a intereses político que destila desde su creación. En la memoria colectiva se encuentra el macrohomenaje a Manuel Cabezas, impulsado por Eladio Pérez -uno de los que ahora vende independencia política-, la insignia de oro a José Luis Baltar por los servicios prestados o la manifestación contra el bipartito de la Xunta, en pleno proceso electoral en Galicia. Son demasiadas fechorías como para mantener la credibilidad.