Supongo que este nombre a los habitantes de la comarca del Ribeiro no les suene a nada. En el año 1930 los padres franciscanos de Ribadavia, en concreto el Padre Antonio Pereiro, contactan con José Calvo Sotelo y proponen a este abogado banquero natural de A Coruña para representar al distrito de Ribadavia en las Cortes Generales. Miñones es un personaje emprendedor con intereses en el sector ferrocarril y eléctrico, intentando apostar económicamente en Arnoia. Para conseguir sus objetivos políticos tira de los contactos de su cuñado, el juez ribadaviense Fernando Ferreiro, para hacerse querer ante la derecha calvosotelista del Ribeiro encabezada por el abogado Manuel Meruéndano. A pesar de aceptar incondicionalmente a Calvo Sotelo como jefe y líder, sus exigencias políticas de crear un grupo parlamentario gallego que impulse la transformación agraria de Galicia y su opinión de contemplar su acta de posible diputado como una carta en blanco para favorecer sus propios intereses empresariales, lo alejan definitivamente como candidato por Ribadavia en las listas de la Unión Monárquica Nacional. Cierto es que José Miñones se presenta en las elecciones de 1933 como diputado a las Cortes por A Coruña por el Partido Radical y en 1936 por la Unión Republicana, siendo elegido en ambas convocatorias electorales. El 2 de diciembre de 1936 es asesinado por los fascistas en el campo de la Rata en A Coruña.