El octavo castañazo del COB deja en evidencia el proyecto Bermello

Jacobo Rodríguez OURENSE/LA VOZ.

OURENSE

El proyecto de Jorge Bermello para el COB navega a la deriva después de un nuevo fiasco ante más de 2.500 personas en el Pazo.

Comenzó mejor el quinteto cobista, con un parcial 10-1 en los primeros cinco minutos, pero todo se quedó en un espejismo. Parecía que la defensa había mejorado y que en ataque tenía las ideas más claras, pero Ricard Casas tiró de banquillo para subsanar el socavón. Salieron Canals y Ortega y eso bastó para sobreponerse a la sucesión de errores bajo los aros tan increíbles como incomprensibles en profesionales del baloncesto.

Solo hicieron falta tres minutos para que Girona voltease el marcador (12-14). Y a partir de ahí comenzaron las dudas y los nervios en un COB ansioso que hizo debutar a Starosta para evitar el primer momento crítico del choque. El checo apareció en ataque y junto a la salida de Mokongo, los de Paco García consiguieron mantenerse a flote al finalizar el cuarto, pero la dinámica era negativa, como se demostró después.

En las últimas jugadas del cuarto se vio sobre la pista el fiel reflejo de uno de los grandes problemas del COB, que no es otro que Ehambe. El americano sacó de sus casillas a García, tras varios errores consecutivos en defensa y ataque, culminando con un pasotismo atroz a la hora de bajar a defender un contraataque, eso sí quedándose en campo propio.

El Pazo vio la imagen de antaño del técnico, fuera de sí, aunque disculpable porque se siente incapaz de hacer algo bueno del que está siendo uno de los mayores fiascos en los fichajes del club en las últimas temporadas. Pero el COB recuperó aire tras el incidente con Ehambe y de la mano de Mokongo en dirección y anotación, como con los centímetros de Starosta en ambas zonas, consiguió una renta de seis puntos (29-23), que volvió a ser efímera.

Solo haría falta que Ehambe ofreciese otro «recital» defensivo, que Middelton sacase de nuevo el manual del baloncesto y que Sergi Pino ofreciese su alarde anotador desde el triple para que Girona llegase al descanso con ventaja y, a pesar de Navarro no se había estrenado en la anotación.

El tercer cuarto evidenció que el COB está desquiciado y aún más nervioso. Girona jugó a placer y fue poco a poco marcando una diferencia que reflejaba la brecha de juego entre ambos equipos. El único problema eran las faltas. Middelton, Pino, Rost y Navarro empezaban a estar amenazados, pero la renta se iba a 14 puntos al finalizar el cuarto (52-64). Ni el equipo ni García encontraban respuestas. Se volvió a recurrir a Starosta y Mokongo como salvadores, pero el primero ya no estaba en condiciones físicas y salió de la pista por un golpe. Ehambe, algo que no tiene explicación, seguía teniendo bula del técnico, pese a ser una rémora para un equipo en el que Kale y Arco dieron la cara.

A pesar de todo y gracias a los errores arbitrales para ambos equipos, el COB se metió en el partido a base de ir a la línea de libres. Hubo opciones de ganar hasta el final, pero porque Casas se quedó sin efectivos.