Es pura ingeniería de comunicación. Ahora apuestan por la vía de lo que podíamos llamar desmentido pasivo. Veamos. Los socialistas acusaron de «seguidismo» al empresariado ourensano, dicho así en conjunto, si consideramos que la Cámara y la CEO representan a ese difuso conjunto. Les reprochaban de una forma no excesivamente sutil que seguían la línea política del PP, es decir, de la derecha, en la polémica sobre el AVE y el soterramiento. Nadie se esforzó en desmentir, aunque, dicho sea de paso, la hemeroteca indica que esa bandera la enarbolaron primero los empresarios y después llegaron los populares, pero esa es otra historia. No era plan desmentir, digo, porque la acusación concedía al PP un liderazgo que en la realidad es más que discutible. Pero tampoco podían quedarse al margen. Había que explicar bien, con un ejemplo, como era eso del seguidismo, y se apuntaron a la originalidad, al guiño, para demostrar su capacidad y su cintura. Ya que creen que otros nos siguen, se dijeron, que se vea reciprocidad y capacidad para hacer lo propio. Pero no con un aliado previsible, como podía ser una empresa. Y si, verbigracia, se produce un conflicto laboral en una concesionaria de un servicio municipal, pues se van los populares a la misma trinchera de los sindicatos, que es lo suyo, lo normal, no faltaría más, que por algo son los aliados naturales del PP, je, como todo el mundo sabe.
¿Que cuál es la versión de la empresa sobre el conflicto? Ni idea: nadie la pidió en el PP. ¿La impresión del alcalde sobre el asunto? Irrelevante. ¿Lealtad institucional? Ja. ¿La valoración de los servicios jurídicos del Concello de Ourense acerca del asunto? Qué importa. ¿Que el gobierno municipal tiene un problema? Pues leña, al rico pinpanpún , que es fácil y gratis.
Justifíquelos el lector, si quiere hacerlo y le place, pensando que querían desmontar la teoría del «seguidismo» como sin querer, tipo Gila, aunque a lo mejor se les fue un poco la mano.