La sonrisa de los políticos

OURENSE

09 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Se ríen de todo. Los vemos a diario en las fotografías de los periódicos y en las imágenes de televisión. Más allá de las agrias discusiones en las que acostumbran a enzarzarse unos y otros, a los políticos, por lo general, les gusta sonreír, posar mostrando sus dentaduras y aparentar que a ellos les va todo bien. Incluso que son felices.

Y precisamente, cuando más sonríen los políticos es cuando peor les van las cosas. Lo vemos a diario cuando figuras de ámbito nacional sospechosas de estar implicadas en asuntos turbios salen a la palestra mostrando su sonrisa Profidén.

Pero también lo vemos en el ámbito local. Cuando sale a la luz pública que un político está implicado en algún escándalo susceptible de ser delito, asistimos pasmados a la respuesta de los interesados, que blindan su rostro enseñando dientes mientras mantienen que nunca han hecho nada malo. Nunca un atisbo de preocupación o un rostro serio que demuestre que no se toman a broma el problema que tienen entre manos. Para qué...

Peor aún es lo que pasa después. Cuando pese a todas las sonrisas y promesas de buen comportamiento la justicia dice que sí hubo delito, resulta que el político sigue sonriendo, como si la cosa no fuera con él y el tribunal un ente de otro planeta que dicta decisiones injustas si le afectan a él o a su partido.

Lo hemos visto hace muy poco. La Audiencia Provincial ha condenado al alcalde de Punxín por un delito de prevaricación. Ha quedado probado que despidió a una trabajadora simplemente porque era de otro partido y ahora tendrá que alejarse de la política durante ocho años. Ni así. El regidor no se inmuta y no solo dice que tiene la conciencia tranquila, (¿perdón?) sino que avisa de que no se irá hasta que lo echen.

Y es solo un ejemplo. Está claro que a políticos la justicia les provoca sonrisas. A nosotros, su actitud debería provocarnos sonrojo.