S i alguien mereciese dinero por promocionar Ourense, antes que la pesadilla del festival de cine, antes que el saco sin fondo del COB o deCD Ourense, sin duda serían Los Suaves. Si la concejala bloqueira dijera esto, hasta quedaría bien, pero de ahí a tirarse el farol de que el concierto de los Suaves generó un retorno de 700.000 ?, pues eso, que los del Concello vuelven a tomarnos el pelo. Ya puestos a delirar, ¿por qué 700.000? Quedaba mejor inventar otro cifra, un millón por ejemplo. Tiene más pegada. La concejala del BNG, Isabel Pérez, en sus primeras frases sobre la rentabilidad de dicho concierto soltó: «O día da actuación esgotouse o xeo nas gasolineiras». Luego habló de habitaciones de hotel, bares, la promoción del nombre de la ciudad (valorada según ella en 200.000 ?) y hasta dijo no sé qué de la subida de autoestima como ourensanos. Los políticos usan extraños balances económicos. Los gastos los miden en euros y los ingresos en moneda intangible. Así difícilmente se puede calibrar la gestión, y menos ahora que han encontrado un filón de oro con la palabra «retorno», una especie de eufemismo para meter en el saco todas las contrapartidas esotéricas. Si lo que dice Isabel Pérez es cierto, pues que organice un concierto de esa magnitud todos los meses, ya que gastando 70.000 ? en un grupo musical que arrastre público, Ourense recibirá a cambio 10 veces más. Por supuesto, la concelleira debería acordarlo con hoteles, restaurantes y cómo no, con gasolineras, para que paguen la mayor parte del presupuesto de dichos conciertos. Apuesto a que a estos profesionales no le saldrán las mismas cuentas. Todo esto me recuerda a una empresa ourensana que hace años estaba en quiebra, y en una reunión, un asesor cuestionó al gerente por haberse comprado un descapotable de alta gama con el dinero de la empresa. El gerente dijo: «Tranquilo, que esto desgrava; la compra del coche fue rentable». Y el asesor le respondió: «¡Pues entonces hubieras comprado tres!».