No vamos a discutir aquí y ahora la absoluta legalidad de una huelga general. Se trata solamente, por tanto, de aportar una opinión más a la conveniencia y oportunidad, o no, de la celebración de la que está anunciada para el 29. Me he preocupado estos días pasados de solicitar la opinión de algunas personas cercanas a mí, en relación con su criterio sobre la misma. La mayoría de ellas consideraban la inoportunidad de su convocatoria, había argumentos de variada índole. El comentario general era claro: «con la que está cayendo?» Dicho lo cual, respeto su criterio no compartido. Personalmente me sitúo entre los partidarios de la huelga. Los millones de pensionistas a los que se nos va a privar de los míseros incrementos anuales, hemos de manifestar nuestra disconformidad a esta decisión gubernamental. Y esta es la mía. No nos cabe otra posibilidad de comunicar nuestro malestar. Siempre he manifestado que no me enojaba el pagar impuestos, si no que lo que me irritaba era el tantas veces inadecuado e improcedente destino que se les daba a los mismos. Así es.