Otra de turismo

Antonio Nespereira

OURENSE

Las estadísticas, aún con el margen de error que le corresponde, son tajantes: Ourense no remonta en materia turística y se contabilizan medias mensuales de 30.000 visitantes. El INE dice que ni siquiera pasan dos días en la provincia, tampoco en este Xacobeo. El Año Santo dejará un crecimiento del PIB en Galicia de un 0,2%, pero el dato positivo apenas tendrá reflejo local. El verano da sus últimos latidos con medias de ocupación hotelera escasamente superiores al 60%. La Ribeira Sacra, mascarón de proa de nuestra riqueza paisajística, es incapaz de gestar una industria auxiliar en el sector que dé vida a decenas de aldeas que languidecen pese a asentarse en espacios privilegiados desde el punto de vista paisajístico o monumental. La misma comarca sigue siendo un galimatías en su señalización. Decenas de automóviles de gentes de otras provincias paran en los pueblos que circundan la comarca para preguntar por donde se va a tan bello emplazamiento porque los indicadores vuelven loco hasta al GPS. El Patronato Provincial de Turismo se desgañita promocionando esta tierra pero las instituciones que lo forman, salvo excepciones, no pagan su cuota.

Tenemos, eso sí, garantizado el turismo de verbena y enchenta , con multitud de ferias gastronómicas que se celebran a mayor gloria de los paladares locales y de los emigrantes de paso. Gozamos, y hay que reconocerlo, de llenos diarios en el tren chu chu que transporta a embelesados visitantes por la zona vieja y área termal. Disponemos, reconozcámoslo también, de bonitas oficinas turísticas que despachan planos y merchandising para que se coloquen en las casas de los viajeros cuando regresen, como se hacía antes con el toro y la bailarina con traje de faralaes que se ponía encima de la tele o el mueble bar.

Perdón, se me olvidaba. Tenemos además estos días un airado debate sobre quién será el nuevo director xeral de Turismo del Concello de Ourense, que deberá tener un gran perfil... ¡político!