Absurda e irracional. Presentación del proyecto de transformación urbanística para el acceso del AVE a la capital. Ausencia de rigor expositivo, errores de concepto en su diseño e indiferencia calculada de la ecuación soterramiento e integración. Se confunde al paisano con un mejunje chapucero de espléndida plaza e infraestructura de firma, a la espera de que las instituciones civiles exijan la planificación de una estación bajo tierra, y el de Fomento pronuncie el nihil obstat , señalando con el dedo la autoría del alcalde y meritorio compañero de partido.
¡Y vaya pareja de baile! La municipal. El uno, a renovar cargo por omisión, no se moja, por ausencia evidente de cualificación, en defensa de sus vecinos, no sabe ni contesta sobre el futuro termal de Ourense, se abstiene al respecto de la controversia ciudadana sobre la Facultad de Ciencias del Medio Ambiente, y deja en manos del Ministerio de Fomento la decisión entre una estación subterránea u otra al sol que más calienta.
El otro, más bien un alma en pena, sin más alforjas que los planes de el iluminado para embaldosar, asfaltar y ajardinar los caminos de la Santa Compaña . Ambos sin criterio y en pusilánime actitud ante la exigencia ciudadana de una estación ferroviaria e intermodal en las entrañas del barrio de A Ponte, doblando el espinazo servil ante la jerarquía, el uno para no herir la susceptible nariz del ministro, el otro para que no le apeen de las golosas listas futuras del Bloque Nacionalista Gallego.