El embalse de Castrelo de Miño crea un entorno desde el que se pueden apreciar algunas de las mejores vistas de la provincia
22 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.En pleno corazón de la comarca de O Ribeiro se encuentra, rodeado de un asombroso entorno natural, el embalse de Castrelo de Miño. Un paraje artificial que fue construido en el año 1969, dejando una de las más bellas estampas de toda la provincia.
Entre sus virtudes, destacan sobre todo las maravillosas vistas a las que se puede tener acceso desde cualquier punto de su gran extensión fluvial que baña varios pueblos del municipio. Los viñedos que se descubren, hasta donde alcanza la vista, dan buena cuenta de que de esta zona salen algunos de los mejores vinos de la denominación de origen. Actividad, la vitivinícola, ligada desde tiempos inmemoriales a los habitantes de estas tierras mojadas por el Miño.
Por otra parte, en el embalse hay un complejo náutico, ubicado en Barral (la capital del concello) en el que se pueden practicar distintos deportes de agua como la vela, el windsurf, el piragüismo o el esquí acuático. En tierra, la oferta todavía se completa con dos pistas deportivas y dos piscinas.
La oportunidad del baño tampoco está negada en las frescas aguas del río. Opción muy escogida por muchos de los veraneantes que deciden acercarse a este lugar buscando una jornada de descanso.
Y por si todo esto fuese poco, en las cercanías del embalse existen también otros reclamos interesantes como el área recreativa de Coto Novelle y, por supuesto, la iglesia de Santa María de Castrelo, una soberbia construcción religiosa de estilo barroco.