El refranero, los políticos y la A-76

OURENSE

Quizá parezca que nada tiene que ver el incendio en una capilla con la construcción de una autovía, pero la actualidad ha unido estos días en Ourense ambas noticias y en mi cabeza ha estallado el refranero pensando tanto en la recuperación de la capilla de Os Remedios, en la capital, como en la materialización de la A-76 en el oriente ourensano.

¿Recuerdan aquél que sentencia «unos por otros, la casa sin barrer»? De este saben bastante en la comarca de Valdeorras, en eterna espera para tener unas infraestructuras decentes y acordes con los tiempos que les permita sacar su oro negro -la pizarra, sí esa piedra que equilibra la balanza comercial de la provincia gracias a las exportaciones-, y que haga justicia a los vecinos de la comarca más poblada de la geografía ourensana. Hemos perdido la cuenta de las promesas electorales (hay muchos votos en este rincón de la provincia) repetidas por gobiernos autonómicos y centrales de todos los colores. Eso sí, nunca el tiempo suficiente con color coincidente en Moncloa y Santiago. Y así les ha ido. Han pasado más de dos décadas desde la primera proclama. Se hizo la A-6 y la A-52, y ambas esquivaron el valle del Sil y dejaron a los valdeorreses condenados a cubrir los cien kilómetros que le separan de la capital en no menos de hora y media (ahora, con los parches de terceros carriles, hora y cuarto, si hay suerte). Y esta misma semana comprobamos que todo sigue igual, unos y otros achacándose la demora.

Me temo que a la recuperación de la capilla de Os Remedios también le espera el «largo me lo fiáis, amigo Sancho». Los comunicados del Concello y la Xunta son bonitos, pero carecen de contenido. Hablan de intenciones, de sentimientos (a todos les apena muchísimo), de organizar comisiones (la mejor fórmula para no resolver problemas y dilatarlos en el tiempo), y usan larguísimas frases con hermosísimas palabras. Pero, recuerden, el color es distinto.