Medio siglo dando servicios

C. Paradela O CARBALLIÑO/LA VOZ.

OURENSE

La empresa Valeiras de Ribadavia, de Alejandro y Ruth Álvarez -Valeiras, presta servicios desde finales de los 50 a la comarca de O Ribeiro

18 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

A finales de la década de los años 50 Alejandro Álvarez-Valeiras abrió, en la rúa Progreso, cerca del puente de San Francisco, la oficina base de lo que es hoy Valeiras, empresa de servicios, de Ribadavia, atendida por Ruth Álvarez-Valeiras y hasta hace nada también por su padre Alejandro, en lo que son ya tres generaciones seguidas dando servicio a todo O Ribeiro y emigrantes retornados.

El fundador abrió la oficina tras lograr el título de gestor y también el de agente de seguros, formación que también obtuvo su hijo Alejandro que, según reconoce, fue ampliando, además, a corredor, graduado social, agente de la propiedad inmobiliaria e incluso como asesor fiscal llegando a ser también el representante en Galicia de un despacho madrileño, G.E.S.A.D. El relevo generacional estaba no solo garantizado sino también en buenas manos. Alejandro, hijo, hizo que lo que era una ayuda para la economía familiar de la época, se convirtiese en una empresa, siempre familiar.

La incorporación de Ruth Álvarez-Valeiras en el año 95, con el título de abogado, «algún defecto hay que tener», dice en tono jocoso, debajo del brazo, amplió aún más la oferta: abogado, gestor administrativo, corredor de seguros, técnico superior de prevención de riesgos laborales, peritos judiciales de seguros, gestor de fincas y comunidades de propietarios... La idea es incrementarla aún más, señala Ruth, pero la «falta de tiempo lo impide», reconoce, al igual que conciliar la vida familiar, al ser madre de Rodrigo, de 10 años y María de tan solo 10 meses: «Más que conciliar lo mío es una guerra diaria de prioridades».

Ella tomó el relevo en la empresa familiar aunque inicialmente no era su propósito. Sus miras estaban más dirigidas hacia el Derecho Comunitario, especialidad para la que incluso ya tenía un trabajo en el Centro de Estudios Europeos, el primero de España, pero, recuerda con morriña, «tira la casa y mis padres... y una vez que te metes, esperando la incorporación, ya que estaba ayudaba , ya que estaba iba a hacer recados y ya que estaba me quedé y al final llevo, casi sin pensarlo, 15 años».

Un tiempo suficiente para no haberse arrepentido de la decisión, aunque a veces su responsabilidad, la de ser una de las cuatro mujeres de la tercera generación de gestores administrativos de España, amenace con desbordarla: «Es un orgullo y una responsabilidad al mismo tiempo, todo se une, pero si un día se acaba, espero que por mi jubilación, no me sentiré frustrada ni derrotada, ni mi padre, porque hemos trabajado muy duro para salir adelante y dar a los clientes y a las personas que trabajan con nosotros, Marián, más años que yo, un excelente trato, atención, profesionalidad y cariño», indica.

Y es que el halo familiar impregna Valeiras, muchas de las notas de documentos antiguos tienen aún la letra del fundador y de su hijo Alejandro, algo que le encanta a Ruth. Como el hecho de tener a su padre con ella, o el recuerdo de su abuelo. «Hasta que falleció, todos los días salía de casa para comprar La Voz y venir a leerla a la oficina», asegura con nostalgia la nieta. Alejandro Álvarez -Valeiras Cabo se muestra orgulloso del trabajo realizado y más aún del buen hacer de su relevo.