«La acogida ha sido perfecta»

María Cobas Vázquez
María Cobas O BARCO/LA VOZ.

OURENSE

Los seis sanitarios nigerinos que durante dos semanas han estado formándose en el hospital comarcal de Valdeorras regresan a su país con muy buen sabor de boca

16 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«No encuentro una palabra en el diccionario para expresarlo, porque la acogida ha sido perfecta». Así resume Ibrah Boukary su estancia en O Barco junto a otros cinco sanitarios nigerinos con los que ha compartido jornadas formativas en el hospital comarcal a través de un proyecto promovido por la fundación para el desarrollo de la enfermería (Fuden).

Durante dos semanas han vivido y trabajado como seis valdeorreses más. Con todo lo que eso implica, desde la comida -«nada de cerdo, pero todo el mundo respetó nuestras diferencias culturales», explica (los musulmanes no comen porcino)- hasta el tiempo. «Aunque cuando la gente habla de calor, nos hace gracia», apunta Boukary. Hablan de la buena disposición de los vecinos, «que nos saludan por la calle»; y poco más hay que decir cuando hablan de Virginia, la camarera del bar Bambú, a la que llaman «mamá»; o de Simón, «el del hostal Mayo, que siempre ha estado pendiente de nosotros». Lo cuentan en francés, pero algunos (sobre todo el sector femenino) ya casi podría hacerlo en español. En dos semanas han aprendido mucho, y aunque tímidas para hablar, entienden todo lo que se les dice perfectamente. A ellas también es fácil entenderlas cuando hablan de «agradecimiento desde el fondo del corazón» a todos los que han conocido.

Son las vivencias personales que se llevan, que se unen a las profesionales. Porque no hay que olvidar que estuvieron aquí para aprender y después trasladárselo a sus alumnos en Níger. Lo que más les sorprendió es «la relación entre el paciente y el sanitario», dice Boukary; pero también destacan la higiene hospitalaria, lo pronto que se deshecha lo sucio, lo que ayuda a prevenir infecciones». Concreta más Soumana Aminata, que como matrona destaca el hecho de que «el marido pueda estar durante todo el proceso del parto junto a su mujer, porque tiene muchas ventajas». Eso en Níger no pasa. «No está prohibido, pero es una cuestión cultural», dice con cierta resignación.