Sueldos de sube y baja

Eduardo Olano

OURENSE

Las crónica nos cuentan que por el salón de plenos del Ayuntamiento de Ourense soplan vientos de reproches y discrepancias cuando se trata del cuánto y quiénes deben bajarse el sueldo. Destaca la generosidad del alcalde decidido a bajárselo un 15%, se agradece que la oposición pida que todos los demás le imiten y se comprende, o yo al menos comprendo, a los que cual numantinos defienden sus cuantías salariales. La realidad pura y dura es que a todos les amargan las rebajas pero ocurre que hay políticos que creen rentables actitudes casi heroicas porque intuyen que al votante le entusiasman esos gestos. Sin embargo, lo realmente chocante y difícil de digerir es el hecho de que los ediles en cuestión puedan cuantificar sus renuncias a voluntad y que no exista autoridad alguna de superior nivel que determine, tal y como ha ocurrido con los funcionarios y pensionistas, las cuantías exactas y precisas a las que han de renunciar. Porque si no es así, resulta imposible hacer comprender al pueblo soberano eso de que todos somos iguales ante la Ley. Y para que no parezcan excesivamente generosos los que deciden bajarse sus salarios, recordemos que a esos sueldos han llegado mediante subidas acordadas, con suma facilidad, por los mismos que ahora discrepan y se resisten porque suenan campanas anunciando las rebajas. Sin referirnos a nadie en concreto, reconozcamos que es difícil, muy difícil, aceptar las renuncias generosas o los incrementos, más generosos todavía, mientras sean los propios afectados los que estén facultados, sin nadie que se interfiera, para jugar al sube y baja con sus sueldos. Soy sincero y manifiesto que me hubiera encantado haber podido decidir las subidas de mi sueldo. Es más, en tal materia nunca hubiera votado a favor de renuncias o rebajas. Soporto que congelen mi pensión pero no aplaudo tamaña decisión. eduardo.olano@gmail.com