Amador Fernández Bravo, de 84 años, se lo pensará dos veces a partir de ahora antes de parar su tractor y atender a las preguntas de un desconocido. Y es que el susto que pasó sobre las 18.00 horas de la tarde del pasado jueves, cuando fue abordado en mitad de la carretera, no lo olvidará fácilmente.
Este vecino de San Amaro, que reside en una pequeña aldea del municipio, circulaba con total tranquilidad en su tractor por la carretera que une las localidades de Cabana y Anllo, en las proximidades de su domicilio, cuando un hombre de mediana edad se le acercó por un lado y le pidió que parase el vehículo agrícola.
Entabló entonces una conversación con el desconocido, que preguntando directamente por él, explica Amador Fernández, le pidió que le diera trabajo. Ante la imposibilidad de dárselo el peatón se despidió después de varios minutos de charla, tendiéndole la mano que el vecino de San Amaro le devolvió con cierta dificultad, ya que como él mismo reconoce, en ese momento llovía y sujetaba un paraguas y el volante del tractor al mismo tiempo para evitar que el vehículo se fuese hacia atrás.
Fue esa circunstancia la que aprovechó el desconocido para agarrarle por sorpresa, introducir su mano por debajo del jersey de lana que llevaba puesto en ese momento y robarle del bolsillo de la camisa la cartera en la que Amador Fernández llevaba en ese momento «400 euros y varios números de teléfono en un papel», señala.
Tras el forcejeo, ya que intentó hacer fuerza para evitarlo sin poder impedirlo y que se saldó con la rotura de la camisa de Amador por varias partes junto al bolsillo, el individuo salió huyendo con rapidez del lugar corriendo hacia un vehículo en el que le esperaba otra persona a unos cien metros, que la víctima no pudo reconocer.
Fernández Bravo, que nunca había visto antes al hombre que lo atracó, achaca el suceso a una visita reciente en su vivienda de unos hombres que llegaron a la aldea vendiendo maquinaria: «Yo incluso les compré una y vieron de donde sacaba la cartera y el dinero que tenía en ella al pagarles», explica.
Una suposición que Amador Fernández respalda al añadir: «Supongo que lo que me pasó estará relacionado con ellos por que el tipo ya venía preguntando por mí directamente y además fue derecho al bolsillo de la camisa donde llevo la cartera con el dinero».
Tras la pertinente denuncia, presentada en el cuartel de la Guardia Civil de O Carballiño, una hora después de producirse el robo, se busca a los autores del mismo, cuyo proceso lleva el Juzgado de Instrucción número Uno de la villa.