El BNG del 2010 ya no es el BNG de hace una década. A comienzos de siglo, era un bloque unido por unos principios políticos (también por una ilusión común) en defensa de una Galicia soberana y de los intereses populares. «O BNG é un proxecto colectivo», decía, a mediados de la década, Alfredo Suárez Canal, una de las voces nacionalistas con más eco en la sociedad por su rigor. Las primarias de Ourense dan la sensación de que más que un proyecto colectivo es un conglomerado de intereses individuales. La organización ha perdido peso en favor de los liderazgos personales. Este germen lo inoculó Quintana que en su época de líder del BNG derivó más en un gurú que todo lo podía que en un ejecutor de acuerdos asamblearios. Lo que pasa en la capital es la confrontación entre dos modelos, los que defienden el anterior a Quintana y los que introducen elementos partidarios ya habituales en PP y PSOE. Las entrevistas de Miguel Ascón que ayer publicó La Voz con ambos contendientes dibujan dos formas contrapuestas de entender la acción política. Por un lado, la candidata Isabel Pérez defiende la ortodoxia nacionalista: «Os principios ideolóxicos e programáticos están por encima dos nomes. Sen nomes, chégase o consenso». Su contrincante, García Mata, se expresa en otro registro: «Estas son unhas primarias do mesmo xeito que o PSOE elixiu a Zapatero ou como elixiron a Obama». Para el actual teniente alcalde lo que ocurre en el BNG es la traslación a Ourense de lo acontecido en Estados Unidos (¡hay aquellos principios antiimperialistas del Bloque!) con las primarias entre Hillary Clinton y Barack Obama. Los nacionalistas de Ourense ya tienen a sus particulares Hillary y Barack que, en principio, parecen estar en las antípodas de lo que pregonan los dirigentes de la organización: «Dentro do BNG os consensos son desexables e necesarios» (Guillerme Vázquez, 24.01.10). «É posible o entendemento pero para iso os actores deben deixar a un lado as cuestións persoais e as de grupo. Temos que estar xuntos como unha piña» (Teresa Táboas, 06.02.10). Todo apunta a que la piña ourensana del BNG acabe dividida en rodajas.