La zona histórica sufre un repunte de las pintadas durante las últimas semanas. Reparar cada uno de los actos vandálicos tiene un coste económico de 500 euros
02 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.El casco histórico de Ourense tiene desde hace unos años un duro enemigo: las pintadas. Un recorrido por la zona histórica con la mirada puesta en las paredes denota que la batalla es complicada, y que los grafiteros campan a sus anchas por esta zona de la ciudad. Negocios, edificios oficiales, inmuebles abandonados, monumentos, persianas, garajes, vidrieras... nada se escapa a los aerosoles de los vándalos, que poco tienen que ver con los que reclaman categoría de arte para los grafitos.
A la hora de emborronar los espacios públicos de la capital ourensana los motivos son varios. Desde los ideológicos, donde las pintadas de pequeños grupos independentistas son mayoría, hasta los pseudoartísticos pasando por los que simplemente buscan alimentar el ego de quien los hace con una firma, denominada takeo en la jerga de los grafiteros.
500 euros cada grafito
La actuación de los vándalos en las paredes de la ciudad, y en especial del casco histórico, tienen su coste económico. Según indicaron fuentes municipales, durante el 2009 las pintadas le costaron a las arcas del Concello de Ourense un total de 72.000 euros en concepto de limpieza. Cada vez que se registra un grafiti, una brigada tiene que acudir a la zona para reparar el desaguisado. A la vista de las imágenes, les queda mucho trabajo por hacer
De hecho, los datos que maneja el Concello de Ourense es que la limpieza de cada metro cuadrado de grafiti -espacio en el que cabe poco más de una firma- en una pared de la ciudad cuesta entre 130 y 150 euros. En caso de que se haga en la zona del PERI del casco histórico el coste se dispara hasta los 500 euros. A las dificultades para tratar las piedras de edificios antiguos hay que sumar el coste económico de la elaboración de un informe técnico, al tratarse de una zona protegida.
Las pintadas también tienen una vertiente policial. Los datos que maneja el gobierno local es que durante el último año fueron detenidos 27 grafiteros, la mayoría de ellos menores de edad. Las sanciones son, en la mayor parte de los casos, trabajos sociales para la comunidad, concretados en tareas de limpieza.
La situación preocupa en el Concello de Ourense, ya que la lucha contra el vandalismo es uno de los frentes abiertos por el gobierno local. En las últimas semanas se ha producido un repunte en las pintadas, especialmente en el casco histórico, lo que ha provocado la identificación de dos jóvenes.