Con todos los cuerpos de seguridad y servicios de emergencia en estado de alerta, la jornada transcurrió en Ourense sin sobresaltos hasta primera hora de la tarde. Fue entonces cuando empezaron a amontonarse los accidentes provocados por el viento, incluyendo el fatal accidente mortal que se produjo en Vilar de Barrio.
Decenas de construcciones se quedaron sin tejado, como una granja de conejos en Sandiás mientras la circulación por carretera se vio obstaculizada por la caída de buen número de ramas y árboles. En Córgomo (Vilamartín) o Rebordechao y San Pedro (Xinzo) faltó el suministro eléctrico durante varias horas, al igual que en otros puntos de la provincia. Y en Ferradal (O Barco) reventó una línea de alta tensión, provocando un incendio forestal.
En Verín los problemas los trajo, más que el viento, la lluvia. Durante varias horas, y ante la incapacidad de asumir el alcantarillado público el agua caída, numerosas calles de la villa del Támega se convirtieron en pequeños riachuelos que obligaron al corte parcial o total de las mismas, como fue el caso de la avenida de Sousas, Canella Cega, carretera de Laza o vías situadas en las zonas de Pazos y Cabreiroá. El barrio Primero de Mayo se inundó en su totalidad obligando a la Policía Local a cortar el acceso al mismo. En esa misma zona, pero ya en las localidades de Caldeliñas, O Salgueiro y Vilela, numerosas viviendas y caminos se encontraban rodeados de agua. El cauce del río Támega se desbordó a su paso por Tamaguelos y Feces de Abaixo.
En la capital se mantuvo el estado de alerta en previsión de crecidas del Miño. La presa de Velle vertía a media tarde 1.222,37 metros cúbicos por segundo; la de Castrelo de Miño, 1.141,7 y la de Frieira, en Padrenda, 1.342,2 metros cúbicos.