Está preocupado por el colapso del juzgado de violencia doméstica, pero el exceso de asuntos pendientes es habitual en otros. Entran seis mil denuncias cada año
11 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Las protestas de los jueces se han apagado, pero no sus reivindicaciones. En octubre pasado hubo una huelga y la Administración prometió algunas mejoras. «No podemos estar todos los días en los medios de comunicación, pero las cosas siguen como siempre», advierte Antonio Piña, juez decano de Ourense. Cree que las reformas deben ser estructurales, no solo se solucionan los problemas con más medios materiales. El mensaje mientras tanto es de resistencia: «Vamos a aguantar con lo que hay».
-En el caso de Ourense, ¿cuál es el principal quebradero de cabeza?
-Sin duda el juzgado de violencia doméstica porque es uno de los que más preocupan a los ciudadanos. Tenemos hasta un problema de espacio físico, de convivencia de maltratadores con personas maltratadas, y un problema de funcionamiento del juzgado porque tiene un problema de retraso muy considerable.
-¿Por qué está siendo investigado ese juzgado por la Audiencia?
-Exclusivamente para tratar de buscar una solución. Se ha reforzado su personal, la jueza se mata a trabajar pero el juzgado sigue atascado. Hay que ver cuáles son las causas de ese atraso y ver las soluciones.
-¿Esos problemas se le achacan a la titular del juzgado?
-Ella no es responsable, porque los problemas ya los había heredado. Es una persona muy trabajadora, pero no se puede estar esperando por la resolución de un caso de malos tratos más de dos años. La violencia doméstica genera una serie de trámites que ocupan casi toda la mañana y el juzgado se vuelca en esos casos, pero no se termina todo con la vista de ese día. Se ha producido un tapón que hay que solucionar. A un juzgado de instrucción pueden entrar más de seis mil casos y, además, los de violencia doméstica
-¿Qué sabe sobre el prometido nuevo edificio para los juzgados?
-Creo que se va a construir de forma inmediata aunque parece que hay problema registral, de titularidad de los terrenos, pero creo que ya está resuelto.
-Cuando esté en funcionamiento la nueva sede judicial, ¿los problemas de la justicia pasarán a la historia?
-Creo que no. El problema de la justicia es de satisfacción del ciudadano. Mientras no tenga una satisfacción rápida, no funcionará. Creo que es un problema del sistema y no somos capaces de enfrentarnos a reformar el sistema, a que los procedimientos sean más ágiles o que el expediente digital entre cuanto antes. Eso está muy lejos, de ahí que crea que el nuevo edificio dará más espacio, pero no habrá sentencias más rápidas. Los problemas de la justicia no se resolverán con un nuevo edificio, son estructurales y de fondo, de una administración que no se ha modernizado ni siquiera en su forma de actuar internamente. En materia penal tenemos una ley de 1881, con eso ya lo digo todo.
-¿Cómo puede un juez resolver con la misma atención el primer caso que el asunto número seis mil?
-Obviamente no se la podemos prestar. Es imposible. Si un médico tiene seis mil enfermos, no se puede acordar de los seis mil. Hay siete funcionarios en un juzgado para tramitar seis mil denuncias cada año. A esos se suman los que han quedado del año anterior. Los casos que son graves e importantes, se les dedica una atención distinta.
-Pero, como ciudadano, es difícil entender eso, sobre todo cuando se está pendiente de una resolución judicial que puede ser crucial.
-Debo aclarar que, por ejemplo en mi caso, leo las seis mil denuncias al año que pueden llegar a mi juzgado. Desgraciadamente, en materia penal, que es lo que yo llevo, los juzgados estaban muy configurados a delitos que afectan a las personas y estaban muy mal tratados a nivel de medios los delitos económicos. Esa mentalidad hay que cambiarla porque hoy en día, en plena crisis económica, entran muchos delitos económicos que tienen muy mala solución en los juzgados.
-¿Cómo afectan los casos de la crisis económica al atasco judicial?
-Hay un aumento tremendo: reclamaciones de cantidades, viviendas que se dejan de pagar, desahucios, entre otros. Eso requiere una atención urgente porque puede haber reclamaciones judiciales de alguna empresa que quiere cobrar cuanto antes porque está en riesgo la supervivencia de esa empresa.
-¿Cuánto puede tardar un juzgado en resolver, por ejemplo, un caso de reclamación de cantidades?
-Una media de cinco o seis meses, pero el problema está luego en cobrar esa cantidad. Si hay bienes se cobra rápido y si no los hay, se debe iniciar un complejo proceso de búsqueda hasta encontrarlos.