Los principales detenidos son un hombre fuerte del socialismo catalán y dos nacionalistas de amplio historial, uno de ellos con varios antecedentes de investigaciones judiciales. Muñoz es el hombre fuerte del PSC en el área metropolitana de Barcelona, principal granero de votos del partido en Cataluña. Muñoz ostenta el bastón de mando de esta localidad desde el 2002, cuando Manuela de Madre, hoy vicepresidenta del partido, tuvo que abandonar el cargo por motivos de salud. Además, su padre, Blas Muñoz, fue el último alcalde de la ciudad durante el franquismo. Muñoz (Santa Coloma, 1957, casado y con dos hijos) es miembro del comité federal del PSOE y perteneció a su comité de control financiero. El dirigente nacionalista fue una de las personas con mayor poder durante la etapa de gobierno de Jordi Pujol. Nacido en Barcelona en 1934, fue elegido diputado en las primeras elecciones democráticas, en 1977; posteriormente fue portavoz de CiU en el Parlamento catalán, antes de ocupar sucesivamente las Consejerías de Gobernación, Industria y Economía. Fue uno de los principales negociadores del pacto que facilitó el apoyo de CiU a Aznar para su investidura como presidente en 1996. Nacido en 1939 en Pla d'Urgell, fue secretario de la Presidencia del Gobierno catalán entre 1980 y 1990, período en que ejerció el poder en la sombra de Pujol. No obstante, ha desarrollado el grueso de su vida profesional como empresario. Estuvo imputado por los casos Huarte y Gran Tibidabo, dos empresas que resultaron descapitalizadas, y en 1990 fue investigado por la Fiscalía por supuestas incompatibilidades entre su actividad pública y la privada. También se vio salpicado por el supuesto soborno del empresario Javier de la Rosa al juez Pasqual Estivill, que le costó a este la carrera judicial.