El pintor ourensano admite que expone muy poco, al estar revisando su obra de forma permanente
18 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Es de largas ausencias Carlos Vello Paradela. La última ha sido de dieciocho meses. Recuperado y con el alta médica en la mano, vuelve a su estudio.
-Aún estoy algo desorientado. No estoy al cien por ciento de salud, pero en septiembre procuraré volver de lleno a la creación.
-¿Qué le apetece hacer ahora mismo? ¿Tiene proyectos concretos a corto plazo?
-Quiero seguir en mi personal mundo artístico, intentado crear cosas nuevas. Si no lo consigo, creo que no merece la pena seguir pintando. ¿Proyectos? Quiero hacer una exposición en Ourense y otra en Vigo. Luego veré, siempre y cuando cuaje la obra, si acudo con ella a una galería en Madrid.
-¿Qué hacer para que aumente la sensibilidad, o el interés, por el arte?
-Como decía Picasso, hay que luchar por eliminar el buen gusto. Lo inhabitual, lo desconocido, suele provocar miedo y desconfianza, inseguridad, cuando una persona no entiende o no pude asumir algo que muchas veces le es nuevo.
-¿Le interesa la obra de otros pintores de Ourense, o de Galicia?
-Sin duda. Me interesa la pintura de Vida Souto, Huete, de Dios, Lamazares y Virxilio, o la escultura de Xurxo Oro Claro, Silverio Rivas, Leiro o Arturo Baltar, que es el gran surrealista de los escultores gallegos.
-¿Y si tuviera que quedarse con tres, por ejemplo?
-Me quedaría con quienes no buscan ni dinero ni, mucho menos, fama. Virxilio, Arturo Baltar y Vidal Souto.
-Apenas se ha dejado ver ni ha hecho exposiciones en los últimos años. ¿Hay algún motivo en particular para esta ausencia?
-Apenas expongo, es cierto. Fundamentalmente es a causa de mi timidez, que me lleva a estar revisando mi obra de forma constante. Soy demasiado exigente conmigo mismo. Creo que mis amigos de Ourense, y el público en general, es decir, las personas que se molestan en acudir a una galería, o a una sala de exposiciones, se merecen lo mejor.
-¿Se deja sentir el momento actual, de crisis económica, en el arte y en las ventas?
-Claro que se deja notar. No se vende absolutamente nada. No es un problema de Ourense. Es una situación generalizada. No es para tomárselo en la literalidad, pero creo que la realidad de nuestro marco económico y político invita al suicidio colectivo de una manera alarmante.
-Al no exponer, tampoco es objeto de muchas críticas, ni parece que esté metido en las habituales peleas y disputas que se dan entre los artistas...
-Seguiré intentando explorar nuevos caminos e intentando que mi obra no agrade demasiado a ciertos sectores, esos que se empeñan en asentarse en el provincianismo. No me interesa que esta gente adquiera obra, pues lo interpretaría como que en mi pintura tengo que efectuar algún cambio, hacer una revisión profunda, a fondo. Vamos, significaría que mi pontura se está amanerando.