La música de bandas y orquestas, y las procesiones religiosas salpicaron de ambiente festivo toda la geografía ourensana
17 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Xunqueira, Celanova, Viana, A Rúa, O Barco, Castrelo de Miño, Trives..., la lista de celebraciones en la provincia ourensana en la jornada de ayer es casi tan larga como la de sus 92 municipios. Muy pocos eran los concellos donde no había una parroquia en plenos festejos patronales, ya fueran por la celebración de santa María o por la de San Roque.
Éste último tuvo una de las citas más originales en el embalse de Castrelo de Miño, con la procesión fluvial que llevó la imagen desde la presa hasta el embarcadero del parque náutico y en la que participaron una docena de embarcaciones. Y es que la mayor parte del público prefirió esperar con los pies pegados a suelo firme, la llegada de la procesión.
Y donde no llegaban santos, llegaban otras excusas, como en el carnaval de verano de la villa trivesa, en la que los turistas pudieron hacerse una idea -y sorprenderse- con la escenificación de uno de los entroidos más enxebres de Galicia y con el sonido de los folións.
En Beade, sin embargo, tuvieron las dos cosas: la tradicional procesión y la novedad de una investidura templaria que sorprendió a todos y aportó un toque diferente a las fiestas patronales.
La cita estuvo organizada por la ONG Templarios del Mundo, que se constituyó en 2007 y se dedica a rehabilitar los edificios construidos por esta orden religiosa, que no sólo están en Tierra Santa. De hecho en O Ribeiro son obra suya el monasterio de Oseira y el de San Clodio, según recordaba el comendador de esta organización en Beade, Camilo Rodríguez Bahamonde.
Quizá por ello, para reivindicar la presencia de los templarios en la zona, ayer la iglesia de Santa María fue el escenario elegido para el acto de investidura de cinco nuevos caballeros templarios. Camilo Rodríguez ejerció no sólo de maestro de ceremonias, representando al presidente del colectivo. José Miguel Emilio de Nicolau en la investidura, sino también de anfitrión para enseñarles la belleza de su tierra.
Eso sí, la ceremonia era privada, así que los vecinos tuvieron que esperar al momento de la procesión para verles engalanados con sus trajes y sus blancas capas.