Las últimas vías de comunicación en servicio y las que están en proyecto tienen a la ciudad como salida o destino, provocando cada vez más problemas de tráfico
29 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Los vecinos de Cudeiro retoman estos días sus reivindicaciones para intentar que el Ministerio de Fomento cambie el trazado de la autovía a Lugo. Si se sigue el proyecto actual se expropiarían fincas y casas de la zona y dejaría a las puertas de la capital un gran número de vehículos sin otra escapatoria. Este es uno de los ejemplos de una red de vías que se han construido o que se proyectan en el entorno urbano y que amenazan con hacer de los accesos a la ciudad una ratonera.
El ejemplo más evidente ha sido el acceso centro. La vía que enlaza con la autovía A-52 se puso en marcha en diciembre del 2007 desembocando en la avenida Ribeira Sacra, que también recoge los coches que provienen de la N-120 y la N-525. La utilización de esta variante es cada vez mayor y la densidad se sigue incrementando, sobre todo después de que la pasada primavera entrara en servicio la autovía a Santiago de Compostela, a la que también se accede por la variante centro.
A su vez, la entrada a la capital se produce por la zona de Os Remedios. La Policía Local estima que las rotondas que están en ese punto tienen una capacidad de absorción de 6.000 vehículos a la hora, pero hay momentos puntuales que ya están saturadas. La entrada a Progreso registra una media de 20.000 coches al día, según la misma fuente, lo que impide una circulación fluida.
Variantes
Los cálculos que hacen los vecinos de Cudeiro y que sustentan algunos organismos es que si la autovía a Lugo llega al puente de Velle la circulación tendería a entrar a la ciudad por esa infraestructura hasta desembocar en la carretera de Monforte y a su vez a Ourense de nuevo por la zona de Os Remedios. La alternativa pasaría por la construcción de vías perimetrales que evitasen la circulación por esos lugares. Es decir, el tráfico que va en dirección a otros lugares que no fuese el centro de la ciudad podría evitarse.
Pero el anillo de circunvalación está por cerrar. La variante este tiene dos tramos abiertos, en Rairo y Ceboliño, pero su densidad es escasa porque atraviesa zonas escasamente pobladas. El tramo que resta de este vial, que llegaría a la N-525, está en vía muerta y la proyectada circunvalación norte, desde A Ponte hasta Eirasvedras, sigue atascada en trámites administrativos, sin proyecto ni consignación presupuestaria.