El proyecto de trasladar el campo de fútbol de O Couto para Seixalbo, en 1999, o para O Cumial, el pasado año, se quedó en la «realidad virtual» de la Xunta
26 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Hay proyectos y propuestas que pasan a la historia como un espacio común más de la memoria colectiva. Y si uno de esos momentos antológicos del pasado, referencia no tan infrecuente aún a día de hoy, fue la propuesta para hacer el río Miño navegable hasta Portugal, en el caso de la ciudad de Ourense una de las guindas se la lleva, y lo seguirá haciendo en el futuro próximo, el proyecto Ourense cara ao novo Milenio.
Hace algo más de 10 años, a comienzos de 1999, la Xunta de Galicia presentaba la propuesta que iba a revolucionar la ciudad y dar respuesta a una de sus necesidades endémicas, la de crear una sede única donde reunir todas las delegaciones y servicios autonómicos diseminados por la ciudad. Ourense cara ao novo Milenio contemplaba el traslado del campo de fútbol de O Couto para los terrenos que la Xunta había adquirido en su día al padre Silva en la zona de Benposta y la construcción, en los terrenos que ocupaba -y ocupa- el terreno de juego, del edificio administrativo de la Xunta y de amplias zonas verdes. En diciembre de ese mismo año el concejal de Urbanismo de Ourense, Ricardo Campo Labrador, anunciaba que «los trabajos de construcción comenzarán de inmediato, muy pronto».
Y mientras los principales dirigentes del PP glosaban las bondades del proyecto -Xosé Cuiña era el conselleiro de Política Territorial, Juan Carlos Cabanelas regía los destinos de Xestur Ourense, y Manuel Cabezas ejercía de alcalde de la ciudad- la oposición cargaba contra la iniciativa: Alexandre Sánchez Vidal lo calificaba de «unha cousa de tolos e unha manobra especulativa» al tiempo que anunciaba una campaña ciudadana «para que a xente saiba o que se agocha realmente detrás deste macro plan virtual». Antonio Troitiño (PSOE) incidía «no espolio que isto vai significar para Benposta e a masificación do Couto».
Rechazo del padre Silva
A los posicionamientos políticos, ciudadanos y colectivos se suma otro destacado protagonista en todo este proceso: el padre Silva. El responsable de Benposta se opuso en todo momento al proyecto y emprendió acciones judiciales contra las pretensiones de la Xunta y la legitimidad de ésta para llevar a cabo la actuación. A Juan Carlos Cabanelas, como gerente de Xestur Ourense, le tocó representar el peor papel de todo el proceso: el de personarse en Benposta para tomar posesión de los terrenos adquiridos en su día por la Xunta al padre Silva, espacio donde se pretendía construir el campo de fútbol. Las acusaciones de «mercenarios» a los políticos que querían desarrollar el proyecto de poco le sirvieron el religioso, ya que la Justicia desestimó sus pretensiones.
Aunque se habló de cifras como la de 1.500 millones de pesetas para sacar a concurso en nuevo recinto deportivo de Seixalbo, lo cierto es que entre litigios, prioridades y falta de compromisos oficiales al Ourense cara ao novo Milenio le cayeron unos cuantos jarros de agua que lo mandaron a dormir el sueño de los justos.... hasta que Xunta decidió recuperarlo en enero de 2005. Entonces se anunció una reactivación de la propuesta con desembolso mucho más que ambiciso: de los 49 millones de euros (8.000 millones de pesetas) de 1999 se pasaba a 84 millones de euros (14.000 millones de las antiguas pesetas). Y otra vez el asunto se quedó en el cajón de las buenas intenciones.
Llega Auria Verde
Con el Novo Milenio enterrado, y el cambio de gobierno municipal en 2007, en el pasado año nacía la propuesta Auria Verde. Liderado por la Consellería de Vivenda de la nacionalista Teresa Táboas y por la Tenencia de Alcaldía de Ourense, Auria Verde contemplaba la creación del edificio administrativo de la Xunta en los terrenos del campo de fútbol de O Couto y añadía la construcción de 300 viviendas públicas y amplias zonas verdes. Entre los aspectos que variaban estaba el destino del campo de fútbol, fijándose en esta ocasión los terrenos de O Cumial que en tiempos albergaron el recinto militar para servir de nuevo espacio donde darse cita los espectadores que acuden a los partidos de C. D. Ourense.
Auria Verde tampoco tuvo más recorrido que el otorgado por Vivenda y los medios de comunicación, salvo que las autoridades locales y autonómicas digan lo contrario.