No lo dice pero lo piensa. Santi Pérez podría estar ante su última participación internacional. Después de haber vestido 19 veces la camiseta roja el atleta vigués del Ourense Academia Postal apura los últimos días de su carrera. Por eso no quiere que la Copa de Europa del Metz sea un torneo más. Busca puesto de finalista y sacarse la espina de sus últimas comparecencias fuera de España. Osaka, Pekín y Cheboksary afean el palmarés que merece salir por la puerta grande.
«Todavía me acuerdo de cuando eché yo de la selección al mítico Basilio Labrador, pero a mí de momento aún no me han echado aunque ya he comentado en más de una ocasión que hay que dejar paso a los jóvenes», apuntaba ayer con cierta nostalgia el marchador del club ourensano mientras hacía las maletas en su domicilio vigués.
Después de una vida entregada al atletismo y tras dos años de lo más duro en su regreso a la alta competición (antes había superado una pancreatitis que hubiese retirado a otro mortal) Santi Pérez se ha tomado este curso con más filosofía. No ha trabajado menos, pero ha apostado por los entrenamientos de calidad. Eso le posibilita que llegue fresco y en buena forma a la Copa de Europa. «No puedo decir que mi estado sea excepcional, pero llego bien y con ganas de ocupar por quinta vez puesto de finalista». Porque en las cuatro ocasiones anteriorse siempre entró dentro de los ocho primeros. Con un octavo puesto se estrenó en el 2000 en Eisenhuttentadt, al año siguiente acarició el podio, fue cuarto, en Dudince, circunstancia que se repitió dos años después en Cheboksary. En Leamington, dos años atrás fue séptimo. En medio, Atenas 2004, tiene un diploma olímpico con un octavo puesto en los Juegos.
Sin embargo, Santi no quiere mancharse con el estigma de sus tres últimas comparecencias con la selección. Ni el Mundial de Osaka, ni los Juegos de Pekín ni la Copa del Mundo de Cheboksary le dejaron satisfecho. Él mismo fue el primero en reconocer que no lo hizo bien «y ahora quiero hacer una actuación en lo personal y sacando puntos para el equipo, a ver si los rusos no tienen un buen día y le sacamos el campeonato de Europa por selecciones, porque la verdad llevamos un equipazo». García Bragado, Mikel Odriozola y Alejandro Cambil completan el elenco.
Hoy conocerá en primera persona el circuito de la ciudad francesa, pero las referencias son buenas. «Por lo que sabemos es muy llano y se anuncia una temperatura agradable, el único riesgo es que amenaza lluvia y si tenemos que soportar 50 kilómetros bajo el agua con la ropa y las zapatillas empapadas la marca se va a resentir».
Una buena carrera con la consiguiente marca le abriría las puertas para el Mundial de Berlín, pero la cita bávara no le quita el sueño. Porque además de esta Copa de Europa su segundo objetivo en importancia para esta temporada es conseguir con su club el ascenso a la liga de División de Honor, algo que se decidirá el 7 de junio, pero que ya está encaminado tras los dos primeros encuentros.