Flavio Morganti y Joaquina Prado regentan con su cuñado Alberto Vázquez y su hija, Noemí, los restaurantes Galileo y Mamma Mía y la cafetería Baviera
17 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La emigración ha escrito algunas de las páginas más destacadas de Galicia y la realidad sorprende en cada vuelta del camino. En uno de esos recodos en dirección a Esgos, en Santabaia (Pereiro de Aguiar), se puede disfrutar del mestizaje surgido de la emigración -o en palabras de uno de sus protagonistas, Flavio Morganti, «del amor que, como la fe, mueve montañas»-.
Flavio Morganti es un italiano de pura cepa -nacido en Lierna, un pueblo al pie del lago Como- y Joaquina Prado ourensana de Vilar de Barrio. El primero se inició en la hostelería ayudando en el negocio de sus tíos, para luego trabajar los fines de semana en otro establecimiento y, más adelante, cursar sus estudios en la Escuela de Hostelería de Bellagio. En 1978 iniciaba su carrera profesional y en 1982, trabajando en Saint-Moritz, conoce a una camarera gallega que, con el paso del tiempo, se convierte en su mujer y en la madre de sus hijos. Y un buen día deciden cambiar Suiza por Pereiro de Aguiar, comprando y restaurando una vieja casa al pie de la N-536 para transformarla en un restaurante, allí comenzó lo que él denomina «Proyecto Galileo».
El inseparable Edy Silvani
Morganti se define como un currante de la cocina «llevo trabajando en esto desde los 14 años» y como «un emigrante italiano asentado en Ourense». Aunque Flavio y su cuñado Alberto Vázquez están metidos en plena faena de reformas y obras en el buque insignia del negocio familiar, como señala Joaquina Prado «de lo que había hasta la fecha sólo se va a conservar uno de los baños en recuerdo del antiguo Galileo», lo cierto es que forman un equipo que se sincroniza a la perfección: «este es un grupo familiar en el que cada uno tiene su parcela y su responsabilidad y lo llevamos muy bien», según indica Morganti.
El clan familiar tuvo en Alberto Vázquez uno de sus pilares. Reconoce que «salín de estudiar e metínme no Baviera», la cafetería de la calle Valle Inclán que regentaba mientras Flavio y Joaquina seguían en la emigración. Corría el año 1991.
En 1996 compran la casa de Santabaia y en 1998 abre sus puertas el restaurante Galileo. Y cuatro años más tarde, en 2002, se incorpora la tercera de sus propuestas en el sector: el restaurante italiano Mamma Mía, a escasos metros de la cafetería de Valle Inclán.
Flavio Morganti y Edy Silvani, el inseparable compañero que se vino con ellos desde que compartían fogones en Suiza, forman el dúo que ha convertido al Galileo en un lugar donde disfrutar de la cocina de fusión, de mercado y de autor, siempre tratando de aprovechar lo mejor de las materias primas de Galicia -curiosidades de la vida: un italiano se ha convertido en el adalid de la vaca gallega y en la promoción de la carne de la misma- y Joaquina Prado es la responsable de sala. Alberto Vázquez está al frente de Baviera y Mamma Mía y los fines de semana cuenta con la inestimable colaboración de su hija Noemí, estudiante de Ingeniería Forestal.
Crisis, caos y ausencia
El restaurante Galileo está, literalmente, patas arriba. La reforma afecta a todo el interior «para afrontar la crisis remodelamos todo y estamos creando un nuevo Galileo, 11 años después de su apertura y 400 años después de la revolución que significó el telescopio de mi paisano» y metido en medio del caos Flavio Morganti se ha olvidado de avisar a su inseparable Edy para la cita con el fotógrafo y su sobrina está de viaje en Portugal.