Victorino Núñez Rodríguez, ya retirado, es un personaje imprescindible en la historia de la democracia ourensana. En el año 1979 se convirtió en el primer presidente de la Diputación ourensana, cargo al que llegó de la mano de UCD.
-¿Cómo afrontó usted aquellas primeras elecciones?
-Todo el inicio de la era democrática, en las generales con las elecciones de 1977 y después con las locales, era ilusionante. Todos estábamos participando con una ilusión tremenda.
-¿Cómo fue esa iniciática campaña electoral?
-Era un momento en que no había experiencia democrática, había una proliferación de partidos impresionante y cada grupo creía que iba a llegar a la opinión pública. El tiempo demostró que no solo había que tener ideas sino capacidad de comunicarlas públicamente. Había una gran dosis de ingenuidad en esos momentos.
-¿En que se diferencia esa campaña con las actuales?
-Entonces había más esfuerzo personal e improvisación. Hoy se va más a campañas de diseño. Los partidos que en ese momento tenían una buena organización territorial tenían una gran ventaja. En 1983, por ejemplo, desapareció UCD pero en Ourense volvió a ganar Centristas porque tenía un buena estructura humana. Ahora todo está más organizado, los partidos se gastan mucho más dinero y hay más medios de comunicación. En las primeras campañas, especialmente la de 1979, mandaba el «boca-oreja».
-¿Cree que hay que modificar las funciones de las diputaciones?
-Este tema se plantea con excesiva frivolidad. Entiendo que mientras haya un minifundio municipal se necesita un órgano como las diputaciones que sirvan de intermediario entre los pequeños municipios y el gobierno, tanto el central como el autonómico. Otra cosa sería si en lugar de tener 92 municipios se agruparan en diez. Mientras tengamos ayuntamientos de 800 o 1.000 habitantes necesitamos la diputación. Suprimirla llevaría a crear órganos comarcales. Otra cosa es reorientar y ordenar debidamente la actuación de las diputaciones. Estaría bien limitar el gasto corriente y obligar a que los ingresos que vienen del Estado sean para inversión para no dedicar estas administraciones a crear puestos de trabajo sin control.
-¿Es esa la situación actual de la Diputación ourensana?
-No hablo de la Diputación de Ourense porque no sé qué personal tiene ahora. No se trata de coger un caso concreto y llevarlo a lo general, sino al revés.