El inicio de los accesos al centro comercial Carrefour obliga a varias familias a hacer las maletas. Tras casi una década de incerteza observan las obras con melancolía
05 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Cuatro familias de O Fonsillón viven sus últimos días en el lugar. Son los efectos colaterales de las obras de acceso al centro comercial Carrefour, que se hacían esperar desde hace siete años. A la margen derecha de la carretera N-525 se encuentra la calle Couselo. Ahí caerán en los próximos días -las previsiones que le indicaron a los vecinos es que se hará después de Semana Santa- dos viviendas que se encuentran ahora pegadas a la zona explanada. Ante la inminencia del derribo, las familias afectadas ya comenzaron a dejar sus viviendas e iniciaron el traslado a diferentes puntos de la ciudad. Es el caso de María Artemia Iglesias. Llevaba cuarenta años viviendo en O Fonsillón en una casa unifamiliar que habían levantado sus padres. «Tenemos que acostumbrarnos porque no queda otro remedio. Nos cuesta pero no nos queda más remedio que aceptarlo», indicó María Artemia Iglesias. En su caso, el traslado es casi de punta a punta de la ciudad, ya que ahora viven en la zona de Santa Mariña: «Era un lugar maravilloso para vivir hasta que empezaron con la idea de hacer los accesos. Nos tuvimos que ir porque quedábamos muy afectados. Lo más duro es cambiar de sitio, porque allí conocíamos a todo el mundo y estábamos muy integradas». Asegura que todavía les cuesta mucho pasar por la carretera N-525 y echar un vistazo a la casa, que ya se encuentra medio destartalada. A una historia ya propicia para la añoranza se suma una delicada situación personal. «Tenemos un niño con síndrome de Down que no entiende el cambio de casa», explicó la propietaria de uno de los cuatro inmuebles de la calle Couselo. La incertidumbre por la llegada del adiós en O Fonsillón se retrasa desde hace casi una década. Según relata María Artemia Iglesias, las primeras noticias sobre las expropiaciones de terrenos y viviendas les llegaron en el 2000. Luego se produjo, en el 2002, el acuerdo extrajudicial entre la empresa francesa Carrefour y el Concello de Ourense para la creación de los viales de acceso, y por último comenzaron los lentos trámites burocráticos que retrasaron hasta la semana pasada el inicio de las obras. Primeras protestas A los vecinos que se quedan les espera un largo año de obras. Nada más empezar los trabajos ya levantaron la voz por la forma de proceder de la empresa adjudicataria. Según indicaron, a los pocos días de comenzar el movimiento de tierras cortaron el camino que da acceso a O Fonsillón, con lo que los vehículos y el transporte urbano se quedaron sin paso, pese a que las obras no obligaban a esa actuación. La rectificación de la concesionaria aplacó la idea de boicot de los vecinos.