Una inesperada destinataria

OURENSE

El regidor censura a la concejala con el menor peso político después de haber ignorado conflictos internos de alcance

10 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

María Devesa no hace declaraciones. Se remite al alcalde. Pero no va a dimitir. No tiene motivos, dicen en su entorno. Su lealtad con el PSOE es inquebrantable, afirman, por lo que es descabellado pensar que pueda independizarse y dejar al bipartito a merced del PP. Dicho de otro modo, para que nadie se llame a engaños, que no hay sitio para una moción de censura ni para rupturas, ni para cambalaches. Que la concejala de participación ciudadana se haya convertido en la protagonista de esta primera crisis del gobierno municipal, de este golpe de autoridad del alcalde ourensano, llama la atención de forma poderosa.

Se perdieron 30.000 euros en la recaudación un caluroso día de julio y no ha pasado nada. Desde la llamada Tenencia de Alcaldía se han sucedido los desplantes, uno tras otro, pero tampoco ha pasado nada. El propio teniente firmó a espaldas del alcalde un contrato que vincula al Concello de Ourense con una empresa que ahora reclama una fuerte indemnización, y tampoco pasa nada, a pesar de que el mismo Francisco Rodríguez ha puesto por escrito que el papel de Sánchez Vidal carece de valor, es decir, que la administración no lo reconoce. Ni con esas. Ni cese ni dimisión.

Más. El fiscal pide la documentación para analizar el mismo asunto de los paneles informativos: nada de nada. El BNG anima un foro de debate sobre el AVE, en el que se discutían y censuraban los plazos que daba el Gobierno, o sea, el PSOE, y tampoco pasó nada. Dimitió un primer director general de personal, después de mostrarle al alcalde sus dudas sobre los modos de trabajo del concejal de área, el compañeiro de ejecutiva Antonio Rodríguez Penín, e igualmente nada.

Presupuestos participativos

Cae ahora María Devesa. Lo que son las cosas. Porque en el pasado pleno se le vio la cara a cuadros , cuando desde el PP le hicieron notar que su propuesta estrella, los orzamentos participativos , ni aparecían en los presupuestos. Un palo para una concejala que jugó sus mejores cartas a la hora de teneder puentes con el depauparado movimiento vecinal. Con mejor o peor fortuna, el tiempo dirá, trató de soltar las raíces que el PP había regado durante tantos años en el poder. Al alcalde, visto lo visto, no le ha parecido suficiente.

Ha sido en personal donde el PSOE ha tenido los mayores conflictos. Aunque fracasasen las movilizaciones sindicales. El primer director general duró un par de meses, hasta que decidió que se iba, al no poder con el tándem que hacían el concejal y el jefe de servicio, a quien, meses después, cesó el alcalde en contra de la opinión de su edil. Remodeló Francisco Rodríguez el área de personal, con otro director general y nuevo jefe de servicio. Otro fracaso. Ninguno de ellos ha conseguido la adecuada sintonía con Rodríguez Penín. Era el edil de personal el candidato perfecto para que el alcalde moviese piezas. Pero ha sido María Devesa la primera en caer. O al menos la primera en verse sometida a la expresa censura del alcalde, aunque no se llegue a concretar su cese al frente del área de Participación Cidadá.