La escuela enseña a donar sangre

OURENSE

Un centenar de voluntarios hicieron realidad los cuatro cortometrajes de animación de Titania, un proyecto de educación lúdica y solidaria

12 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Xián Oliveira y Erea Blanco emularon ayer a los presentadores de las galas cinematográficas. Su escenario no gozaba del glamur de los Oscar pero destilaba mimo, emoción, compromiso y solidaridad. Ellos, alumnos de 3º de la ESO del colegio público de Mariñansa, fueron el hilo conductor en el estreno de los cortometrajes Titania.

Los dibujos animados se entremezclan con niños de carne y hueso en un proyecto educativo, lúdico y sanitario. Un proyecto, en definitiva, humano. Es la más reciente e innovadora propuesta del Centro de Transfusión de Sangue de Galicia, una campaña que empezó a fraguarse hace dos años y que tendrá larga vida con nuevas etapas.

En la primera, cuyo resultado se presentó ayer, las comunidades educativa y sanitaria pudieron conocer un avance de los cuatro cortometrajes de Titania. Son películas orientadas a diferentes grupos de edad en las que se explica y fomenta la donación de sangre y órganos a través de las peripecias de Roi y Gotiña.

Consumada esta primera etapa, el equipo de voluntarios encabezado por Javier García afronta ya dos nuevas ediciones: juegos y unidades didácticas.

Titania es un conglomerado de herramientas educativas para concienciar, utilizando información y diversión, a quienes serán los donantes del futuro. Ayer, en el salón de actos del centro de educación infantil y primaria de Mariñamansa, se reunieron directivos y trabajadores del Centro de Transfusión de Sangue de Galicia, representates de la Consellería de Educación y del Complexo Hospitalario de Ourense (Chou) del Concello, de la comunidad educativa de Mariñamansa, músicos de Queixume dos Pinos y un discreto, pero animoso, grupo de alumnos. Por supuesto, no faltaron los voluntarios.

Pericia y pasión

Ellos son los protagonistas -productores, actores, gestores, guionistas, creadores...- de todo el proyecto. Un centenar de personas han colaborado para que los cortometrajes vean la luz y para que, además, el coste sea cero.

La pericia y la pasión de Javier García, en quien se centralizaron ayer todos los reconocimientos, permitirá a buena parte de los niños de Galicia seguir las aventuras de un niño, Roi, y de una gota de su sangre, que lo pondrá en contacto con un mundo al que era insensible, el de las personas cuya vida depende del gesto de la donación.

En una iniciativa tan cargada de simbolismo, la elección del colegio de Mariñamansa para el acto de presentación no es una casualidad. Javier García, el inquieto colaborador del Centro de Transfusión, lo explica así: «En este colegio hacen una importante labor de integración, con grupos de alumnos de diferentes culturas y también con una unidad especializada en alumnos sordos».

La principal dificultad, apunta, ha sido la labor técnica de postproducción y conseguir un resultado con una calidad mínima para que el instrumento difusor estuviese a la altura del mensaje.

Ética y valores

De resaltar ambas cosas se encargaron ayer las autoridades que arroparon al Centro de Transfusión de Sangue y a sus colaboradores. Ana Garrido, la concejala de Educación que llegó tarde, tal vez también en nombre del alcalde que dejó su silla vacía, defendió la importancia de educar en la máxima de la solidaridad desde la infancia.

Gonzalo Iglesias, delegado provincial de Educación, agradeció que sea un colegio de Ourense el elegido para la presentación gallega del proyecto e hizo un canto a la ética: «Que hai máis importante para un cidadán que ter valores que compartir?» Los alumnos, dijo, deben aprender que en el proceso educativo hay algo más que instrucción: «asumir os códigos éticos e valores humanos que configuran a nosa convivencia».

José Luis Jiménez y Pedro Trillo, desde el Chou, destacaron que la donación es uno de los actos más eficaces y eficientes en la acción médica. El también médico Manuel Garrido, como portavoz de los voluntarios, defendió que «no tiene objeto nuestra vida si no es en función del otro».