Un acusado de vender droga en su casa dice que el testigo que lo denunció era su enemigo

La Voz

OURENSE

Un delito contra la salud pública de sustancias que causan grave daño a la salud imputó ayer el representante del Ministerio Fiscal a un vecino de O Barco. Se trata de Alfredo R. R., para quien el representante de la acusación pública solicita una condena de cinco años de prisión, al considerar que existen pruebas suficientes para demostrar que se dedicó al negocio de la venta al menudeo de sustancias ilegales desde su domicilio.

Tal y como se puso de manifiesto ayer en el juicio oral por esta causa, celebrado en la Sección Segunda de la Audiencia provincial de Ourense, el caso tuvo su origen en la información recibida en agosto del 2006 por agentes de la Guardia Civil de A Rúa. Un informante particular, que posteriormente se convertiría en testigo protegido, aseguró entonces a los investigadores que Alfredo R. R. se dedicaba, además de a sus actividades de venta ambulante, a la venta de sustancias estupefacientes.

Con la intención de corroborar esta información se puso en marcha a partir de ese momento una investigación policial que permitió el seguimiento del sospechoso, a través de videovigilancia, previa autorización judicial. Asimismo, se acordó la intervención de los teléfonos del investigado, con la intención de corroborar, en su caso, las sospechas sobre sus actividades.

Da cuenta el escrito de acusación que mientras se estaban efectuando esas labores indagatorias los agentes al cargo del caso realizaron incautación de sustancias estupefacientes a dos individuos que minutos antes de ser interceptados por los funcionarios policiales habían acudido al domicilio del sospechoso.

Eso sí, esos dos individuos negaron ayer, ante el tribunal, haber comprado la droga al acusado. Pese a que reconocieron que en el momento de los hechos ambos eran consumidores, aseguraron que su relación con el acusado nunca tuvo nada que ver con la compra de estupefacientes.

Veintisiete gramos de cocaína

El propio acusado había negado, minutos antes, los cargos que se le imputan. Pese a que según el fiscal en el registro policial que se efectuó en su domicilio días después de iniciarse la investigación se hallaron 27 gramos de cocaína, así como diversos útiles para el preparado y el envaso de droga y sustancias para el corte de la cocaína, Alfredo R. R. negó cualquier vinculación con la actividad ilícita.

En este sentido, el imputado aseguró no saber porqué motivo había droga en su vivienda y, respecto al testigo que lo denunció, aseguró que se trataba de una persona con la que había hecho un negocio. A juicio del acusado esta persona tendría animadversión hacia él y ese sería el motivo por el que lo habría denunciado.

Sea o no cierta esta hipótesis, queda ahora en manos del tribunal dirimir si, tal y como asegura la acusación, hay pruebas que constatan los cargos contra el acusado o, por el contrario, no existen tales evidencias, como aprecia la defensa del acusado. Esta parte, en su alegato final, aseguró que en este caso se han vulnerado los derechos de su defendido y pidió la absolución.