Para muchos el amanecer que se vivió ayer en la capital ourensana y sus alrededores fue el más atípico de los últimos años. Y es que pese a las condiciones climatológicas de los últimos días nadie preveía que la nieve alcanzase una cota tan baja que llegase a cubrir con un manto blanco los tejados y las calles de una ciudad que no vivía este fenómeno meteorológico desde el 28 de enero del 2006.
Todo comenzó poco después de las seis de la madrugada. Las precipitaciones en forma de nieve sorprendieron a los más madrugadores y, sobre todo, a quienes tuvieron que utilizar el coche desde primera hora. Los problemas no tardarían en hacerse notar, sobre todo en la periferia de la ciudad, después de las siete y media de la mañana, cuando ya se había formado una buena capa en diversas carreteras.
Autobuses urbanos que no podían avanzar debido a la presencia de placas de hielo, coches atrapados por la nieve en la carretera y accidentes de tráfico debido a salidas de vía comenzaban a sucederse a partir de ese momento, obligando a una amplísima movilización de agentes de Policía Local, Bomberos, voluntarios de Protección Civil, agentes de Tráfico y operarios de las máquinas quitanieves.
En las primeras horas de la mañana, las más complicadas, la Guardia Civil de Tráfico realizó una veintena de auxilios por salidas de vía y colisiones por alcance, todas ellas sin heridos y en las inmediaciones de la ciudad. Seis vehículos se vieron implicados en un choque múltiple en Os Viros y otros siete en otra colisión registrada en San Cibrao, en los accesos a la zona comercial Barreiros. El acceso de la autovía A-52 en Barbadás también fue escenario de un accidente múltiple, en el que se vieron afectados cinco coches que chocaron por alcance.
Vehículos atrapados
Mientras, en la capital la situación era igualmente caótica. El acceso en coche a las zonas altas de la ciudad se hizo por momentos imposible debido a la nieve, que dejó nueve coches atrapados en Montealegre hasta la llegada de la máquina quitanieves. Otro importante número de turismos quedó también inmovilizado en las cunetas de la vía de acceso al barrio da Chapa. Un camión del servicio municipal de recogida de basuras tuvo que acudir para echar sal en la zona, ya que los bomberos estaban saturados de trabajo en ese momento.
En poco más de media hora se contabilizaron tres accidentes en el casco urbano mientras que, en las aceras, se sucedían las caídas de viandantes debido al estado de las calles, especialmente resbaladizas en los pasos peatonales. Eso sí, en ningún caso hubo que lamentar daños personales de importancia.
A medida que avanzaba la mañana la situación se fue normalizando, al tiempo que cesaban las precipitaciones. Eso sí, quedaban aún por delante varias horas durante las cuales los ourensanos pudieron sacar partido a la parte más positiva de un temporal que a más de uno, eso sí, seguramente le hizo pensar en aquello de que año de nieves, año de bienes. ¿Un atisbo de esperanza frente a la crisis? Se verá.